Opinión | Lectores

Cartas al director

'Somos responsables de nuestra voz', por Venancio Rodríguez Sanz

Cuando hablamos con alguien a quien amamos mucho, modulamos nuestra voz. Cuando hablamos con alguien a quien odiamos, modulamos nuestra voz. Cuando damos una orden a nuestro perro, modulamos nuestra voz. Eso quiere decir que somos capaces de trasmitir aquello que nos proponemos si ponemos atención a nuestra voz mientras hablamos. La interpretación del lenguaje hablado no sólo depende de lo que decimos, sino cómo lo decimos. El tono de voz es uno de los elementos con mayor influencia sobre la comunicación de cuantos existen. En tal tono hay una serie de parámetros sonoros que le dan sentido, consciente e inconsciente, al mensaje que se está transmitiendo. Algunos de ellos son: el timbre, la intensidad del sonido, la velocidad de la dicción, la claridad, la proyección, etc. Varias personas pueden decir exactamente la misma frase. Sin embargo, el tono de voz que emplea cada una comunica una información psicológica diferente. Es entonces cuando se descubre que en las palabras hay un contenido verbal y no verbal. El 60% de la comunicación humana es no verbal: lenguaje corporal. El 30% es tu tono de voz. Eso significa que el 90% de lo que estás diciendo no está viniendo de tu boca. Teniendo en cuenta que nuestra voz puede cura o enfermar, es un factor atenuante no ser consciente del mal que se hace. Pero cuando uno es consciente, no hay excusa posible.