Opinión | Mercados

Los tres IPCs

Además del IPC y del IPC subyacente, el IPC del efecto riqueza influye en las expectativas de bajadas de los tipos de interés, pues mientras los mercados americanos sigan en máximos históricos, el consumo puede seguir impidiendo ese inicio de recortes

Una imagen de Nueva York con un anuncio del Nasdaq relativo a una compañía de bItcoin.

Una imagen de Nueva York con un anuncio del Nasdaq relativo a una compañía de bItcoin. / Bloomberg

Todos los inversores están muy atentos a cualquier dato relacionado con los precios para saber si va a haber o no bajada de tipos, pues cualquier cifra a su favor, como la de este miércoles en Estados Unidos, alimenta los recortes en el precio del dinero y las subidas en los mercados. Por eso el Nasdaq, con un mejor dato de IPC, marca nuevos máximos históricos.

Recordemos que la semana pasada el Banco Central Europeo (BCE) bajo los tipos de interés, su primer recorte de tipos de interés desde 2019: -25 puntos básicos hasta 3,75% (tipo de depósito) y 4,25% (tipo repo), después de mantener los tipos en máximos durante nueve meses. La decisión fue apoyada por todos los miembros del BCE salvo uno. El inicio de bajadas de tipos del BCE, totalmente telegrafiada al mercado desde el pasado mes de febrero, se explica por la intensa moderación de la inflación desde sus máximos de 2022, que supone que no hay necesidad de mantener una política monetaria tan restrictiva (elevados tipos reales), en un contexto de mayor confianza respecto a la tendencia desinflacionaria (aún con baches). 

Respecto a la inflación, siempre se habla de la normal y de la inflación subyacente. La inflación tradicional se diferencia de la subyacente en dos aspectos principales. El primero es que tiene en cuenta la evolución de precios a nivel general en un listado muy amplio que contiene los productos y servicios que consumimos (IPC). En cambio, la subyacente no considera para su cálculo a la energía (electricidad, gasolina, gas…) ni a los alimentos no elaborados (frutas, verduras…), aunque sí todo lo demás: alimentos procesados, ropa, restauración, comunicaciones, etc.

El segundo aspecto que diferencia a la subyacente tiene que ver con el tiempo de medición, pues, generalmente, la inflación se utiliza para comparar la evolución de los precios a largo plazo, como, por ejemplo, de forma anual para analizar así su comportamiento año tras año. Por su parte, la inflación subyacente permite hacer una medición a corto y medio plazo, comparando un mes o un trimestre con otro. 

Por ello, la inflación subyacente al no contener el precio del petróleo, de los productos energéticos y también de los alimentos sin procesar, que se caracterizan porque sus precios pueden cambiar rápidamente dependiendo de factores que alteren su producción o transporte, como un conflicto bélico, pero también como la escasez de suministros, sirve a los países para conocer cuál es la evolución de los precios con independencia de los eventos coyunturales o transitorios, muchas veces externos.

Pero hay otros factores, no muchas veces comentamos y que afecta a la economía y los precios. Uno de ellos es el efecto riqueza, más presente en Estados Unidos, quizá por eso la Reserva Federal no baja tipos aún, ve su inflación más “pegajosa”.

Se trata de un fenómeno económico que trata de dar respuesta al cambio de comportamiento de consumo y ahorro que se produce como consecuencia de un aumento o una disminución de nuestra riqueza real. Esta puede producirse por un cambio en nuestra renta, en el nivel de precios e, incluso, en el valor de nuestro patrimonio

Los consumidores basan sus decisiones de consumo no solo en la renta que poseen, sino en la percepción que tienen sobre su riqueza. Dicho de otro modo, una persona tenderá a consumir más no solo si le suben el sueldo, sino también si percibe sentirse más rico como consecuencia, por ejemplo en Estados Unidos, de unos mercados en máximos, o valores muy populares como Nvidia o el mismísimo Bitcoin, que con sus expectativas de mayores subidas, animan a los consumidores a seguir gastando.

El presidente de la Reserva Federal de EEUU, Jerome Powell.

El presidente de la Reserva Federal de EEUU, Jerome Powell. / Bloomberg

Precio de la vivienda

En el caso de España, puede ser el precio de la vivienda. De hecho, el mismo Banco de España, alguna vez ha hecho comentarios como este:

“Uno de los desarrollos más relevantes en la economía española en los últimos años ha sido el aumento de la riqueza de las familias asociado a la intensa revalorización de los activos inmobiliarios. Resulta de interés, por lo tanto, analizar las implicaciones macroeconómicas de esta evolución, tanto para explicar su efecto sobre la expansión de la economía en el pasado reciente, como para tratar de evaluar las consecuencias de una posible desaceleración del precio de la vivienda en el futuro próximo. En este sentido, es especialmente importante estudiar el efecto que estos cambios en la riqueza de las familias tienen sobre su gasto en bienes de consumo, dado que este constituye, aproximadamente, dos tercios de la demanda agregada”.

Así pues, además del IPC y del IPC subyacente, el IPC del efecto riqueza influye en las expectativas de bajadas de los tipos de interés. Mientras los mercados americanos sigan en máximos históricos así como otros activos, el consumo puede seguir al alza e impidiendo ese inicio de recortes en los tipos.

Feliciano Macías Bermejo es asesor de inversiones en la oficina de Renta 4 en Málaga.

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