Opinión | Viento fresco

¿Será facha mi delantero favorito?

Mbappé ha pedido que no se vote a los extremos; hace bien, pero la gran habilidad de un futbolista ha de ser también regatear ciertas preguntas

Mbappé, en acción con Francia.

Mbappé, en acción con Francia. / EFE

Después de que Mbappé haya instado a los jóvenes franceses a votar y a no hacerlo por opciones extremistas, se ha desatado una ola de peticiones a futbolistas para que se posicionen políticamente.

Tengo pavor a descubrir que mi delantero favorito es de ultraderecha o que mi defensa predilecto es independentista. Ya me pasa con los novelistas. Hay quien se pierde las fabulosas historias de Vargas Llosa por sus opiniones políticas conservadoras. Dudosamente alguien va a apagar la tele cuando un jugador contrario a nuestras creencias toque balón.

El mejor regate que puede hacer un futbolista es driblar una pregunta comprometida. Eso no quiere decir que como líderes sociales, con gran ascendencia en buena parte de la población, no tengan cierta obligación moral de transmitir valores. Pero en estos tiempos de populismo algunos se preguntarán qué valores.

No faltan periodistas que preguntan solo por el morbo y por conseguir un titular llamativo. Ahí es nada que Nico Willians se declarara peneuvista o que Morata propugnara una bajada de impuestos aún mayor en la Comunidad de Madrid. La mejor proclama política de un futbolista la profirió Iniesta: ¡Viva Fuentealbilla!, dijo en más de una ocasión, ahogado por los visca Cataluña. Visca. Los políticos han utilizado muchas veces el fútbol o han hecho gala de sus colores. No son necesariamente políticos que van bien de cabeza. Le Pen tal vez esté deseando fichar a un buen extremo izquierdo.

La prueba de que la política española no traspasa sus valores al fútbol es que en éste sigue existiendo el centro. El centro del campo, el centrocampista, el defensa central. El terreno de juego favorito de un político es el palco. El árbitro de la política debería ser el voto ciudadano, pero el Constitucional se arroga más ese papel. Hay partidos que se nutren solo de la cantera y otros como Vox y el PP son partidarios de fichar, sobre todo a gente de Ciudadanos. Un traspaso galáctico que se palpa en el ambiente sería el fichaje de Yolanda Díaz por el PSOE, que a veces renquea por la banda izquierda y tiene que pedir delanteros cedidos a ERC o a Bildu. Feijóo se está desfondando a base de ganar siempre por la mínima la primera parte. Luego llega Sánchez en la segunda y alinea a sus socios y Feijóo acaba pidiendo la hora. Y nuevas elecciones. Vamos a pedirle a España en esta Eurocopa más goles y menos política. Los políticos enfangan y al futbolista noble le va más el césped impoluto. No voten a los extremos. Hay que profesar una fe ciega en los colores pero una fe con vista de lince en las ideas. Y jugar duro.