Opinión | En corto

Kadaré con retraso

Cuando iba a escribir al fin mi despedida a Ismail Kadaré, me llega la que ha hecho para su selecto club de seguidores Antonio Masip, que evocando «La emboscadura» de Jünger empareja a ambos como «emboscados» bajo sendas dictaduras, comunista y hitleriana. Como la idea de Masip es brillante resigno este billete a mera recensión y escolio de su escrito, apuntando a que en todo emboscado queda una remanencia de su opresor, una turbiedad, una sospecha, que aumenta su atractivo. Aventura Masip, casi con temor, que Kadaré pueda ser mejor novelista que Jünger, y, aunque el espectro de éste como creador sea mucho más amplio, no tengo duda. No en vano Kadaré «aprendió» a escribir novelas en el Instituto Literario Maksim Gorki de Moscú (fundado en 1932 como Universidad de tarde de los trabajadores), del que surgieron también poetas como la Ajmadúlina (1937-2010) o Evtushenko (1932-2017).

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