Opinión | Tribuna

Miedo al nacional-populismo

El nacional-populismo es hoy la gran amenaza de las democracias. Pero no siempre gana. En Polonia, un pacto dirigido por Donald Tusk (PPE) echó del poder hace pocos meses a la extrema derecha. Y este jueves, en Gran Bretaña, el Labour del moderado Keir Starmer va a tener una gran victoria -quizás mayor que las de Tony Blair- sobre unos conservadores que con el Brexit y Boris Johnson cayeron en la pendiente populista.

Pero la buena noticia -Starmer- palidece ante el miedo a que Marine Le Pen pueda tener mayoría absoluta en las elecciones francesas y trastocar el proyecto europeo. ¿Qué ha pasado? El presidente Macron, humillado porque su coalición salió derrotada de las europeas, disolvió la Asamblea Nacional en caliente -decisión arriesgada y contra el criterio incluso de su primer ministro- y en la primera vuelta ha sufrido una derrota espectacular. Su coalición ha quedado tercera con el 21,6% de los votos (cuatro puntos menos que en 2022) por detrás del NFP, Nuevo Frente Popular (la izquierda unida, aunque desunida), con el 28,1%. Pero aún más del Reagrupamiento Nacional (RN) de Marine Le Pen, que con el 33,2% ha subido nada menos que 14 puntos respecto 2022.

Macron fue la gran esperanza cuando ganó la presidencia en 2017, pero se ha ido haciendo impopular. En las presidenciales de 2022 ya tuvo un serio aviso y en las legislativas posteriores -hecho insólito- se quedó sin mayoría parlamentaria. Pero pese a ello -contra los sindicatos y contra la opinión pública- quiso alargar la edad de jubilación de 62 a 64 años. Puede parecer razonable -incluso a Yolanda Díaz-, pero imponerla junto a otras medidas, con altivez y desprecio a los demás, le llevó a la derrota de las europeas. Y al desastre en la primera vuelta del domingo pasado, con una participación del 66,7%, diecinueve puntos más que en 2022 y la más alta desde 1996.

La victoria de Marine Le Pen no es flor de un día. Ha quitado mucha ‘caspa’ al Frente Nacional de su padre, al que incluso expulsó del partido. Y la gran inmigración, la inseguridad y el miedo al futuro han sido claves. El centro-derecha y la izquierda deben analizar las razones de que el nacional-populismo de Le Pen les haya desarbolado.

¿Qué pasará? Sea cual sea el resultado este domingo de la segunda vuelta, Macron ya es un presidente devaluado. El poder tenderá a pasar al parlamento. ¿A un RN con mayoría absoluta? No es seguro porque el 33% está lejos del 51%. Pero los diputados se eligen en 577 distritos por lo que la mayoría absoluta de 289 escaños (o 270 que le permitieran encontrar aliados) no se debe descartar. Pero el 33% ya pareció escaso a los mercados que el lunes reaccionaron al alza. Creyeron que, contra lo temido, no habría mayoría ni de Le Pen ni del NFP, del que espanta mucho Mélenchon.

Además, el martes se concretó el llamado ‘frente republicano’ contra Le Pen. La mayor parte de los candidatos del NFP y de los macronistas que en su distrito quedaron terceros se retiraron para que la suma de votos centristas e izquierdistas superen a los del RN.

La gran incógnita es si esta consigna de partidos muy enfrentados será seguida por los electores. Édouard Philippe, exprimer ministro conservador de Macron, ya ha dicho que en su distrito votará por el candidato comunista para que no gane el RN. Pero ¿hará lo mismo la burguesía de derechas cuya única opción esté entre el RN, la abstención y alguien de La Francia Insumisa de Mélenchon, que recuerda a Podemos? ¿Y los ‘melenchonistas’ de Tourcoign irán a votar por el ministro del Interior de Macron, Gérald Darmanin, al que tildan de ‘gran facha’?

Nada es seguro. No creo que el RN tenga mayoría absoluta y tampoco es fácil que consiga socios para llegar a los 289 de la mayoría absoluta. Pero puede ser. ¿Y qué pasa si el RN no tiene mayoría? Alain Minc ha dicho que la alternativa a lo peor, el RN, es un parlamento sin mayoría, el caos. Pero el primer ministro de Macron, el joven Gabriel Attal, ya trabaja por un pacto que vaya desde la derecha a los socialistas, excluyendo al RN y a los ‘insumisos’. ¿Sería posible?

Nada se sabrá hasta la noche del domingo con los resultados de la segunda vuelta. Y todo dependerá de si la movilización contra la extrema derecha ha tenido más fuerza que la protesta nacional-populista. n

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