Opinión | La Señal

Déjala que baile

Que el PSOE andaluz pierda los papeles y señale a Juamma como el jefe de una banda que encarcela (no los jueces, no) a los adversarios, podría (solo podría) inducirnos a pensar en una explicación psicopatológica, tipo trastorno de ansiedad o de pánico, causada por el peligro inminente que corre Juan Espadas -cuatro derrotas electorales, en dos años, le contemplan-. El caso es que resulta cierto que María Jesús Montero (Sevilla, 1966), vicepresidenta del Gobierno, calienta el banquillo a la espera de que el míster le dé la voz de salida al campo de juego, previa llamada al susodicho, al que algunos ya se refieren como ‘pintan bastos’. Se verá y no tarde.

Deberíamos también considerar otros datos, como que el 42 por ciento de los jueces no está asociado, el 26 está afiliado a la Asociación Profesional de la Magistratura, el 18 a la Asociación Judicial Francisco de Vitoria, el 8 a Jueces por la Democracia y el 6 al Foro Judicial Independiente. Pero el CGPJ pactado por los dos gordos de la clase, no casa con esta realidad, porque el 42 por ciento es de la APM y el 25 de Jueces por la Democracia. Estas dos asociaciones padecen aquí obesidad porque son las afines a aquellos grandullones, y a las otras asociaciones las busca Paco Lobatón pero no las encuentra, y eso que suponen el 24 por ciento de la judicatura. También es que nos sorprenden unas cosas…

Esto viene a cuento de toda la melé política en torno a la Justicia, diosa que ya se quitó la venda de los ojos y se la puso a modo de cinta en la cabeza para evitar que las gotas de sudor le cayesen sobre los ojos. Porque que el TC corrija al Supremo, el órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes, con los protagonistas de los EREs para ponerlos en la calle… tiene bemoles. En España, nunca salieron tantos, y entraron tan pocos en estos años que vivimos peligrosamente. En cambio, los padres de Marta del Castillo, recurrirán la absolución del Cuco y su madre, y dicen que es una vergüenza que se defienda al criminal, pues sí.

Y es que todos nos vamos, Juan, aunque no de la misma forma, claro. Como Gonzalo Fuentes, un gran hombre de coherencias entre su vida personal y las ideas, secretario de Hostelería y Turismo de la federación estatal de CCOO. Se jubila tras 52 años en el sector, tras dejar a los 14 su Teba natal, y hoy goza de amigos por todas partes. Un grande.

También se va Fernando Francés, del CAC y del bloque de apartamentos turísticos -con obras de arte incluidas- de la calle Madre de Dios. Pero su cabeza no para de trabajar, inteligente y con una agenda que puso al servicio del antiguo mercado de mayoristas. Javier Cremades también tuvo y tiene una importante agenda y la usó en Málaga, pero los dioses del Parque no le fueron favorables.

Déjala que baile, le digo a mi musa -ya no la veo cuando la miro- a propósito de la comparecencia de Begoña, la presidenta según Patxi, chico para todo. La verdad es que la canción de Alejandro Sanz, Arkano y Melendi da mucho de sí, aunque no se analice con Inteligencia Artificial, solo análisis de contenido, que se dice en periodismo. Por cierto, la manifestación de la vivienda del otro día es muy interesante para una mesa de quirófano, y es que la coctelería de turismo y vivienda es molotov. La prensa inglesa ya ve turismofobia en la marcha. Cuidado que comemos de la productividad de los demás, de los tourists. Es verdad que ahora los que ayer predicaban la dictadura del proletariado vilipendian a quienes nos visitan, y es que el proletariado ya no es tendencia. Pero yo espero la bomba de este verano, el plan del presidente con los medios, la ley mordaza -que el partido en el Gobierno no derogó después de mucho chau chau contra el ingenuo PP- va a parecer una broma de colegio mayor ante su plan. Gutierre de Cetina no pudo decirlo mejor:

Yo diría de vos tan altamente

que el mundo viese en vos lo que yo veo,

si tal fuese el decir cual el deseo.

Mas si fuera del más hermoso cielo,

acá en la mortal gente,

entre las bellas y preciadas cosas,

no hallo alguna que os semeje un pelo,

sin culpa queda aquel que no os atreve.