Opinión | Notas de domingo

Verano mental

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. / FREEPIK

Lunes. Desayuno en Marbella. Saludo a Carlos Maribona (@salsadechiles), crítico gastronómico de ABC y tuitero documentadísimo y viajero. Lleva 30 años viniendo a Marbella y en esta ocasión ha comido en el Urrechu, el Skina y el California, entre otros. Acaba de estar en Fuerteventura. Me alegra verlo muy recuperado de un accidente reciente en Asia. Me dan ganas de decirle que comparto con él la preocupación por las gambas en gabardina, asunto del que trata su columna en el XL Semanal del 29 de junio. Pero no digo nada. La complicidad que uno puede tener con un hombre que también reflexiona sobre el rebozado de las gambas es siempre gigante, pero prefiero llevarla en silencio y me da cosa molestar. A la tarde, voy culminando la lectura de ‘Mil ojos tiene la noche’, de Juan Manuel de Prada, ya saben, 800 páginas tiene. Y es solo la primera parte. En la última escena que leo antes de dormir, el falangista Navales y el articulista González Ruano, con heriditas y pus en los labios por alguna fiesta sexual poco higiénica, planean exponer cuadros falsos en una galería y así forrarse. Un pintor catalán, «rojillo» y acomplejado va a ayudarles obligado. La novela, ya se ha dicho por la crítica, no es de este tiempo. Es excesiva, amena, barroca pero entretenidísima, con una riqueza de vocabulario brutal. Ya no se escribe así. Pero a lo mejor se vuelve a escribir así.

Martes. Extraña sensación de bienestar al volver a la cama, cuando, tras tomar café muy temprano, leer los periódicos y conectarme a la tertulia radiofónica, compruebo que me he equivocado de día. Hoy no me tocaba intervenir. Desayunar y volver a acostarse: quien lo probó, lo sabe.

Miércoles. Le está quedando a uno la semana muy marbellí. El conciliábulo de amigos es en el Chiringuito Pepe, muy céntrico. Me sientan mirando a mis amigos y no a la mar. Son más salaos. Llegan los espetos y corre el vino blanco y hay un tramo de conversación, ay, sobre males y enfermedades. No estamos tan mal aún como para no perpetrar planes y viajes y nuevos encuentros. De aquí sale el Camino de Santiago del año próximo, que conste en acta, afirma Carlos. Caminando luego por el paseo marítimo juego a adivinar mentalmente la procedencia de turistas con los que me cruzo. Qué pena que a nadie pueda llamársele ya astrohúngaro.

Jueves. La serie ‘Una vida menos en Canarias’ recupera un poco el misterio a lo Ágatha Christie, con una escena final en cada capítulo donde todos los sospechosos están presentes y el investigador desvela el misterio. Se juega con las dotes deductivas del espectador. Se agradecen estas trazas de misterio sin noir, con sus asesinatos sí, pero con menos truculencias. El policía con problemas personales sigue dando mucho juego. La tensión sexual, en este caso con otra inspectora no falta como ingrediente tampoco. Canarias emerge como gran plató. Incluso una serie sobre Marbella se rodó casi entera allí. Hay que espabilar. Para coronar la noche televisiva veo un documental sobre Boris Johnson: no se me va de la cabeza su imagen vestido de pollo persiguiendo a políticos en sus tiempos de corresponsal en Bruselas. Al tipo, con lo bajito que está el nivel ético en cierto periodismo británico, lo echaron de un periódico por mentir, por crónicas con datos inventados. Botarate.

Viernes. Tertulia en Canal Sur Radio. Esta vez sí. De la mano de Manolo Pérez Alcázar charlamos con Fabián Picardo, primer ministro de Gibraltar, que es hábil, diplómatico, laborista y goloso y que practica un envidiable bilinguismo. Se resiste a decir quién quiere que gane el España Alemania. Me lanzo luego a la calle a desayunar. «En la acera del café de Fornos habrán visto ustedes mesas y sillas. En cuanto convinieran media docena de tontos en tomar café en medio de la calle, sería indispensable que las personas de bien salieran con escopeta», decía en una crónica de 1887 La Ilustración Nacional. Qué cosas. Ni un sitio libre atisbo.