Opinión | La Bodeguilla

Las venganzas de ‘doña moción de censura’

Tras prosperar la de Carratraca, surge la pregunta de si tras el verano habrá más cambios en el mapa de los ayuntamientos

Voto de la moción de censura en Carratraca.

Voto de la moción de censura en Carratraca.

Acodado en la barra imaginaria de La Bodeguilla, ‘Juan el rojo’ enjuaga su tristeza ante medio vaso de vino tinto. Todavía lleva mal aquello de que su querida Izquierda Unida haya perdido la alcaldía de Carratraca, por una maniobra del PP que ha tenido como cooperante necesaria a una exedil socialista sobre la que el propio PSOE de Málaga -a través de su secretario de Organización, Pepe Bernal- tuvo que salir a recordar ese mismo jueves por la tarde que era «una tránsfuga».

Al comunista de la tertulia no le queda otro consuelo que mostrarle a los presentes un vídeo con el discurso de despedida que entonó el exregidor de IU Antonio Sepúlveda, en uno de esos plenos ebrios de tensión en los que la política oposita a deporte de riesgo.

Y, como era de esperar, no tarda en provocar respuestas como la de ‘Paco el patriota’: «Las venganzas de ‘doña moción de censura’ también se sirven en caliente, con el calorcito de julio y le quitan por unos días la tranquilidad al pueblo del balneario si hace falta».

Al decirlo, ‘El patriota’ sabe cuándo tiene que disparar. No ha olvidado todo lo que le vacilaron ‘Juan el rojo’ y los socialistas de la parroquia cuando en Semana Santa el PP fue expulsado de la alcaldía de Humilladero, el pueblo del mismísimo Antonio Romero.

Además, para hacer su símil, ‘El patriota’ se ha puesto teatrero y se ha tomado la libertad de adulterar el título de aquel ‘Don Mendo’ de Pedro Muñoz Seca. En definitiva, habla de mociones de censura en plural, consciente de que esta herramienta de la democracia tiene bastante de ‘quítate tú para ponerme yo’. Y de que son como ‘una pescadilla que se muerde la cola’ porque, por lo general, genera un ‘efecto dominó’ en el tablero político.

¿Más cambios en el mapa?

Al prosperar en Carratraca la moción de censura contra el alcalde de Izquierda Unida, el PP ha vuelto a desequilibrar el resultado en relación al reparto de alcaldías que estableció, en junio de 2023, la constitución de las corporaciones municipales en la provincia de Málaga.

Si en Mijas el PP desalojó al PSOE y en Humilladero fue al revés, el PSOE desbancó al PP, con esta tercera moción de censura de la legislatura los populares vuelven a ampliar su ventaja. Para ser exactos, el PP pasa a tener 48 de las 103 alcaldías malagueñas, el PSOE mantiene sus 37 o Izquierda Unida pierde una y baja a las diez, mientras que las ocho restantes se dividen entre las cuatro de Por Mi Pueblo y otras tantas para distintas formaciones independientes.

La pregunta inevitable es si, después del verano, se asistirá a nuevos movimientos que varíen las tonalidades establecidas en el mapa de los ayuntamientos malagueños.

En los mentideros de izquierda se comenta -medio en broma y medio en serio- que el PSOE e IU se llevan deberes para estos dos meses más relajados.

Y que, como si se trataran de los cuadernos de ‘Vacaciones Santillana’, intentarán que en Archidona cuaje para hacer otra moción de censura -como ocurrió en Humilladero- un acuerdo local, que no es visto con malos ojos por las respectivas direcciones provinciales de sendas formaciones progresistas.

Se da la circunstancia de que el PP está gobernando allí con una minoría de 5 sobre 13 concejales, y si las fuerzas situadas a su izquierda llegan a unir a sus ocho ediles sería para que la vara de mando pasase a una alcaldesa de IU.

Volvería a suceder en otro municipio malagueño -como en los otros cinco ayuntamientos con cambios de alcalde en este último año- que una mujer ocuparía el despacho de un hombre. En este caso, el de Manuel Almohalla, quien encabezó la candidatura del PP como independiente.

Eso sí, dadas las diferencias que suelen existir entre el PSOE e IU en ciertas localidades malagueñas del interior, está por ver si la alianza archidonesa llega a fructificar o cuánto tarda en hacerlo.

Mientras tanto, el PP convive con la certeza de que esa alcaldía la tiene cogida con alfileres, como la de Humilladero en su momento, por la incapacidad de las fuerzas progresistas para llegar a consensos muy concretos.

Es más, los populares acostumbran a aprovecharse de esa falta de entendimiento y de las asperezas que suelen darse entre los representantes de la izquierda. Véase, sin ir más lejos, Carratraca. Incluso, la agresiva estrategia del PP de Málaga no pierde de vista otros puntos de la provincia en los que sumar otra alcaldía y acercarse un poco más al control de medio centenar de ayuntamientos malagueños.