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Opinión | Una viejoven en el país del código

Málaga

Día 20: Cerebro y corazón

Relatos de una 'viejoven' en la piscina de 42 Málaga Fundación Telefónica, en el antiguo edificio de Tabacalera en Málaga, para aprender programación en 26 días

Ilustración de un cerebro

Ilustración de un cerebro / Bango Renders

Hoy fue un día de esos que uno se levanta y dices: "¿Y pa' qué?". Después de un parcito de coladas, y cosas por el estilo, me fui a la pisci a eso del mediodía. 

Cuando llego está Mara (toma los mejores apuntes que he visto) algo atragantada con un proyecto (no mas que yo, os lo aseguro); así que nos vamos a la cafetería y ahí estaban Mariló (ex jevilona, como yo) con su ensaladilla rusa estrella, y Gabriel, que descubro que además de ser muy bueno en esto de la programación, ¡hace doblajes! Es que me parece una cosa chulísima, me encantaría trabajar haciendo voces a dibujitos animados, sería feliz ganando dinero de esa manera (me declaro fan de Gabriel).

Cada día que pasa y cuanto más se acerca el final, me pregunto si tengo el perfil de programadora y que tal vez, ir tan lento (aunque seguro) en mi aprendizaje sea un hándicap bastante dificil de sortear. 

Otro berenjenal en el que me he metido es un proyecto grupal. Hoy uno de mis compañeros de reto, Mario, al que no había visto nunca pero que ha sido un descubrimiento y muy agradable, me ha estado explicando un ejercicio y la verdad es que las distancias y rapidez de aprendizaje se hacen cada vez más largas; que alguien que tiene conocimientos previos en programación va a años luz, cosa que impide también para gente como yo, de ultra letras (aunque se me dan muy bien las matemáticas y en filosofía la logica era lo mío) podamos llegar a cierto nivel. Principalmente, que cuando sabes tanto sobre un tema (salvo que se te dé bien enseñar, que es algo que no se le da bien a todo el mundo y que por algo tambien se estudia, para aprender a estudiar) te es difícil explicar/hablar al nivel de una persona que está tantos escalones por debajo. 

Yo no sé si yo he tenido mala suerte en esta piscina, pero casi toda la gente que conozco tenía, en menor o mayor medida, conocimientos previos de informática, por lo que el lenguaje del código ya lo manejaban. 

Para explicarlo mejor: no es lo mismo ir a Rusia a pelo sin tener ni pajolera idea de ruso que haberlo estudiado por Duolingo, por un curso en academia, en una escuela de idiomas oficial o haber estudiado en la universidad para intérprete en ruso. Obviamente el que no tiene mas conocimientos de ruso que haber bebido un vaso de vodka no tendrá la misma suerte en el frío país del norte que el que se maneja al revés y derecho en ruso.

Oye, puede que algún día el que no sabe nada, después de estudiar mucho y echarle muchas horas, termine con el mismo o mejor nivel que el otro, eso es seguro. Cualquier persona tiene la capacidad de aprender lo que quiera, sí, lo que quiera. Y llegar a cierto nivel dentro de la media, también. Sólo es cuestión de tiempo y de un buen maestro. 

Pero, claro, la piscina dura 26 dias y cuando es tan corto el camino, es difícil emprender el vuelo, especialmente cuando ves a los de al lado haciendo piruetas. Aunque aquí siempre nos dicen que esto no va de quien sabe más de programación, es difícil no desmoralizarse, aunque sea un rato. Es cierto que no me desmoralizo con nada, yo echo palante con lo que sea, aunque sepa que hago el ridículo, da igual. Ya puestos, lo terminamos, ¿no?

Pero comprendo que haya compis que, llegado un momento, digan: "Es que no puedo más". 

Yo, como todos los días me he quedado entrampada hasta el cuello en un ejercicio, y la verdad es que tenía muchas ganas de hacer este proyecto mas o menos rápido, me vine un poco arriba con los resultados del anterior. Pero entre que vi los resultados del examen, que obviamente ya sabéis cuáles son (mirad el post anterior), y el ejercicio éste que me atormenta, pues mi día ha sido un poco per-di-di-to.

Lo único bueno ha sido ver cómo Mario craneaba y diseñaba en su cabeza el codigo para el ejercicio y me lo contaba con unas ganas que me daban unas ganas extrasupermegagigantes de saber de lo que estaba hablando y fliparnos los dos. Pero, bueno, al final llegamos a un punto en común: lo buenas que son las butacas de la piscina y lo importante que es tener una buena, por lo de la espalda, la concentración y tal. 

Hemos quedado para mañana, a eso de las 10.00, para currar y yo me he traído unos apuntes para estudiar y no hacer tanto el ridi como hoy...

Tengo decidido acostarme y dormirme pronto y así mañana madrugo y me pongo a estudiar, que cuanto más temprano mejor funciona mi cerebro. 

Por eso de adolescente me metí en tantos lios, mi cerebro es de las mañanas, pero mi cuerpo y mi corazón son nocturnos. Por eso no era raro hacer tantas bobadas (y cagadas) cuando me iba de fiesta... 

Ahora ya con cuarenta y siete, madura (¡ja!) me acuesto más temprano para ir en consonancia con mi cerebro. A ver si este mañana no se va de piarda y me ayuda un poquillo, yo de momento me voy a descansar. Muy bonitas y cerebrales noches.

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