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Opinión | Málaga de un vistazo

Sorprendente inactividad

Infografía del hotel rascacielos Torre del Puerto

Infografía del hotel rascacielos Torre del Puerto / l.o.

Tengo amigos quienes me saludan desde Australia y Nueva Zelanda recordando el aroma a «espetos» que navega por las calas de Pedregalejo. Detento a los contertulios del ‘Gran Vía’ que abrazan la copa de vino como argumentación de una existencia compensada. Conservo el goce de los que no están con sus evocadores momentos compartidos: hallados y reconocidos. Disfruto de esa enredadera en la cual se genera este entramado de vida que siempre te enmarca con en el reencuentro. Atesoro en mi memoria la sonrisa de mi padre y el eco de la mirada de mi madre. Sostengo esa observación que Mamá conserva con alma de cobijo. Me recreo de estas jornadas de luces, emociones y calor frente a tanto frío distante. Guardo en mí las apariciones más insospechadas de una realidad que se muestra amante de la persistencia. Poseo la quietud del tiempo para compartirlo con ustedes y conversar entre nosotros, sin buscar un límite, sobre el horizonte de Málaga. Atracada la ensenada en mi persona, lo gélido me hace rememorar años de tanta ternura que la calidez llega a la memoria. Otro diciembre mirando a la mar deseando el sosiego. Si nos centramos en la serenidad como bálsamo frente a este orbe tan extremado, debo compartir que la noticia de la espantada del arquitecto José Seguí, ejecutor del denostado diseño de la Torre del Puerto, tras ocho años de una insistencia mordaz contra nuestro paisaje, me ha causado una calma semejante a la que disfrutamos contemplando la bahía en los brillantes días de esta Málaga milenaria. Sus desavenencias con Hesperia por una «sorprendente inactividad» en la tramitación del proyecto, confieso que me han alegrado el día. Hoy, día de la Esperanza, siempre en defensa de nuestra orilla. Así sea.

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