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Opinión | Málaga de un vistazo

Semana blanca

Casi todos los febreros terminan en fiesta por el Día de Andalucía que siempre ocurre los 28

Febrero termina siempre pronto, igual que el frío del invierno que ya se esconde bajo la sombra y sale tímidamente solo cuando la noche lo cubre todo sea la hora que sea; por el día el sol calienta la calle como si fuera primavera, sigue lloviendo de vez en cuando por aquí y por allá, ni mucho ni poco, y ya parece hasta normal, incluso el verde sigue verde sin esfuerzo.

Casi todos los febreros terminan en fiesta por el Día de Andalucía que siempre ocurre los 28, y los más pequeños se liberan de las clases durante toda la semana blanca que recién comienza. Es también la semana de los viajes de los que tienen a donde ir, o de qué huir, o de los que planificaron a tiempo un paseo por la ilusión, las expectativas o el recuerdo, algunos visitarán lugares remotos, otros alcanzarán cimas y montañas para disfrutar de la naturaleza o de la nieve, blanca como la semana, fría como el breve invierno.

Febrero dura poco, como un amor de verano que da espacio a cuatro más antes de que llegue septiembre y el olvido, apenas un suspiro, será por las fiestas y los carnavales, o por el contraste con enero que se hace tan largo y eterno y cuesta arriba, el caso es que para cuando te quieres dar cuenta ya llega marzo con su promesa de flores y sus días más largos y el cambio de estación y de horario, y queda la sensación de que en febrero no pasa nunca nada o de que pasa muy rápido. La verdad que son solo dos días menos, pero lo que no se tiene suele valorarse mejor que lo que no falta, será por eso que 28 días parecen tan poco, y que un par de días menos sean tanto.

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