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Opinión | Málaga solidaria

Apoyo a la inclusión de las personas privadas de libertad

Celda de una prisión.

Celda de una prisión. / Reuters

Como Técnica reIncorpora en la Asociación Arrabal-AID quiero reflejar la labor que se realiza desde la entidad para la inserción socio-laboral de las personas privadas de libertad. Antes de nada, me gustaría relatar cómo Arrabal-AID nacía en 1992 para luchar contra la exclusión de los colectivos más desfavorecidos, orientando su acción hacia la intervención en el empleo, con el objetivo de conseguir la inserción laboral de las personas usuarias. La inclusión social no tendría sentido sin considerar el empleo.

Un año más tarde, en 1993, la entidad comienza a trabajar con las personas reclusas y exreclusas, iniciándose una relación estrecha y continua entre el área de Personas Privadas de Libertad de la entidad con la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, en concreto con los centros penitenciarios de Málaga I (Alhaurín de la Torre), Málaga II (Archidona) y el Centro de Inserción Social (CIS) Evaristo Martín Nieto.

En el 2012 el trabajo con las personas privadas de libertad adquiere una nueva dimensión, a raíz de la firma de un convenio de colaboración entre la Fundación” la Caixa” y el Ministerio del Interior de España. Nace el programa Reincorpora, que se implementa en centros penitenciarios y centros de inserción social de toda España, con el acompañamiento de técnicos especializados. Para Arrabal-AID, el pertenecer a la red estatal de entidades Reincorpora le permite compartir metodologías, buenas prácticas y retos comunes, ganando visibilidad y acceso a recursos metodológicos, formativos y técnicos de alto valor.

El programa reIncorpora se lleva a cabo mediante la metodología EPYCO basada en el entrenamiento personal y competencial, en el acompañamiento en la búsqueda de empleo mediante itinerarios personalizados a través de acciones como orientación, formación e intermediación con empresas, con el objetivo de conseguir la inserción laboral de las personas participantes. En dichos itinerarios se tienen en cuenta las barreras sociales y o condicionantes para el empleo, diseñando de manera individualizada un Plan de Acción con actividades para la mejora de dichas barreras y para la consecución de los objetivos marcados.

Formar parte de la red Reincorpora supone acceder a recursos metodológicos, formativos y técnicos de alto valor. Así, en los itinerarios de las personas atendidas se ofrece la posibilidad de participar en las acciones formativas Incorpora, en los que la persona tiene la oportunidad de mejorar su empleabilidad o de reorientar su objetivo profesional, mediante formación técnica, formación en competencias transversales y prácticas no laborales en empresas del sector. Y para aquellas personas que tienen la inquietud de emprender, cuentan con el Punto de Autoempleo Incorpora, donde reciben orientación y asesoramiento para su alta laboral o la creación de su idea de negocio.

El programa incluye además servicios a la comunidad bajo la metodología de aprendizaje y servicio, donde las personas adquieren conocimientos, habilidades y valores con el fin de ponerlo a disposición de la sociedad realizando una acción que revierta en la comunidad.

A lo largo de 2024, el Programa reIncorpora prestó apoyo a un total de 149 personas, 108 de ellas en situación de tercer grado penitenciario, internas en el CIS Evaristo Martin Nieto. De éstas últimas, 63 lograron el objetivo de inserción, lo que supone el 62% de las personas participantes. Por encima de las cifras, hay que subrayar cómo este acompañamiento comprende la intervención de un equipo multidisciplinar, formado por profesionales de trabajo social, psicología y educación social que actúan no sólo en aspectos laborales sino en todo el ámbito social y familiar de la persona y cualquier aspecto que interfiera en su inserción laboral. Por todo ello, desde Arrabal-AID se considera fundamental dar respuesta a todas las necesidades de las personas en cualquier ámbito de su vida a través de diversos proyectos que contribuye a la mejora o eliminación de esas barreras que interfieren su proceso de reinserción.

No quiero finalizar sin señalar cómo la labor de acompañamiento laboral de las personas privadas de libertad no sería posible sin la implicación de empresas sensibilizadas con las personas reclusas y exreclusas, aquellas que creen en las segundas oportunidades y cuyas acciones de responsabilidad social corporativa se centran en los colectivos más vulnerables. No obstante, aún persisten prejuicios que combatir en nuestra sociedad, visiones que estigmatizan a quienes han pasado por prisión, etiquetándolas en algunos casos como personas problemáticas o inestables, dificultándoles rehacer sus vidas. Desde Arrabal-AID mostramos nuestro firme compromiso con la justicia social e igualdad de oportunidades, de ahí nuestro llamamiento a toda la ciudadanía de tender la mano a quienes han pagado su deuda con la sociedad y sólo buscan una vida en libertad. De nosotros y nosotras depende construir un mundo verdaderamente inclusivo, en el que no sobra nadie, donde cada persona tiene derecho a un futuro.

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