Opinión | Entre el sol y la sal
No es lo mismo
Ya saben ustedes que la política es el arte de besar manos que se desean ver cortadas. Y si no lo saben, se lo cuento

Santos Cerdán, a su llegada al Tribunal Supremo el pasado 30 de junio. / Agencias
No debe ser lo mismo cabalgar a galope desbocado con gastos pagados en la suite de un parador nacional que aliviarte en lastimera soledad rezando para no despertar a tu compañero de celda. No vaya a ser que el vecino se anime ante la mínima berrea, se una al evento, y lo que empezó como una consulta con la almohada acabe en un excelso allegro ma non troppo a cuatro manos. Aunque esas cosas unen mucho.
Y es que hay cambios que son difíciles de digerir. No es igual pisar la moqueta del Congreso, con tus mocasines elegantes, tu solícito ujier, las adulaciones, los aplausos, y la eterna duda de qué botoncito es para el sí, y cuál para el no; que darle vueltas a un patio de cemento con el chándal del Pryca, oliendo a Zotal por doquier, disimulando el miedo que te corroe, y sin nada mejor que hacer que echar de menos tu vida pasada. Día tras día. Mes tras mes. Hora tras hora. Durante quince años. Mientras fuera la vida avanza y todos te niegan.
Esto bien lo saben jueces y fiscales. No por experiencia propia, (aunque algunos lo merezcan) pero lo viven al ver obrarse ante ellos a diario el milagro del don de la palabra a petición propia del otrora mudo de nacimiento. Ni el mejor logopeda, oiga. Según la Ley de Wood Cooper, la comodidad, o más bien, la falta de ella, es directamente proporcional al nivel de verborrea. Es lo que tiene.
Si tú le das una gorra y un silbato al tonto del pueblo, te ordena el tráfico; pero si le das poder a gente inmoral, les confirmo que estrellarán tu coche y se quedarán con la indemnización del seguro. Aunque sea un Peugeot. Y en esas andan con Santos Cerdán, un técnico de mantenimiento que pasó de andar entre tubos y cables a levitar entre escaños y cigaladas. La duda ahora es si cederá como Aldama, u optará por disfrutar de un carcelario amor de verano con quien hacer la cucharita mientras le susurran al oído aquello de: eres un gran socialista, pongo la mano en el fuego por ti.
Ya saben ustedes que la política es el arte de besar manos que se desean ver cortadas. Y si no lo saben, se lo cuento. Pero esa definición de Montesquieu queda obsoleta cuando no hay nobleza entre gobernantes. Me parece más actual decir que la política es el arte de quemarte las manos sin sufrir lesión alguna. Ya no quedan suficientes vendas en Moncloa. Habrá que pedir repuestos a la empresa de mascarillas. Que no servían para nada, pero daban el pego.
No es lo mismo. Cómo va a ser lo mismo madrugar cada día, matarte a trabajar por los tuyos, afrontar hipotecas y pagar impuestos, que ir en coche oficial a cobrar comisiones de los amiguetes y usar el púlpito para mentir y reírte en la cara de todos los españoles. O estar sin comer hasta las cinco de la tarde, y que tus compañeros de viaje estén saciados de tanta mordida, y tú sin enterarte. Ya les digo que no es lo mismo. Y además es imposible.
Santos Cerdán están aprendiendo que no es lo mismo una pelota vieja que una vieja en pelotas. Pronto sabrá que no es lo mismo un socialista que un sanchista. Está a tres sensuales susurros de descubrir que sabe hablar, y puede que hasta le coja el gusto al parloteo. Y a la cucharita también. Aunque huela a Zotal.
Pedro, calienta, que entras. Y no te preocupes porque te escriban el relato, en la prisión hay diccionarios. Y susurros.
- Resultados de las elecciones de Andalucía del 17M, última hora: El PP perdería la mayoría absoluta al 42% escrutado
- El poblado y fortaleza medieval de Castillejos de Quintana, en Pizarra, se presenta al mundo
- ¿Qué han votado tus vecinos en las elecciones autonómicas de Andalucía?
- Muere una motorista tras sufrir un accidente de tráfico en Málaga
- Estos son los parlamentarios electos por Málaga en las elecciones andaluzas
- Clasificación de Segunda División: El Dépor deja el ascenso directo casi imposible para el Málaga CF
- Ni Zahara de los Atunes ni Bolonia: esta es la playa a dos horas de Málaga que tiene dunas gigantes y un enorme guardián de madera que vigila la costa
- La Junta inicia las obras para acabar con los atascos en los accesos a Alhaurín de la Torre
