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Opinión | Gato adoptivo

Ferran Boiza

Ferran Boiza

Director adjunto de El Periódico

Groucho Marx tampoco tendría Presupuesto

Sánchez está aplicando a rajatabla su manual de resistencia y confunde el ser con el estar: no es lo mismo ser presidente que estar de presidente

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / José Luis Roca

El Gobierno bajó la persiana ayer, tras el último Consejo de Ministros y el tradicional despacho del presidente con el Rey en Marivent, para desaparecer del radar de los ciudadanos durante el mes de agosto. «Que la gente descanse de nosotros», es el mensaje que Moncloa y Ferraz han trasladado a los suyos tras un intensísimo curso político en el que Sánchez se planteó tirar la toalla tras el estallido del caso Cerdán. Es la segunda vez que sucede en apenas dos años de legislatura: recordemos los cinco días de reflexión que se tomó en abril de 2024 tras la imputación de su mujer.

Sánchez está aplicando a rajatabla su manual de resistencia y confunde el ser con el estar: no es lo mismo ser presidente que estar de presidente, como diría Camilo José Cela. Aprobar tan solo 14 leyes ordinarias, 9 leyes ogánicas y 18 reales decretos es un récord negativo que supera la inacción de Mariano Rajoy en su última legislatura. Pero el problema de lo que aquí planteamos es repasar el artículo 134.3 de la Constitución. Les recuerdo lo que dice: «El Gobierno tiene la obligación de presentar al Congreso los Presupuestos al menos tres meses antes de la expiración de los del año anterior». La presentación de las cuentas públicas no es opcional y Sánchez ha incumplido este mandato los dos últimos años.

Este lunes se comprometió a elaborar un proyecto presupuestario para 2026 y volvió a abrir la puerta a reunirse con Puigdemont para que los vote, aunque obvió que los siete diputados de Junts son insuficientes desde que Podemos dejó de apoyarle. También verbalizó de nuevo que, aunque no se aprueben, quiere llegar a 2027. Acostumbrados como estamos a vivir días históricos, no hay que descartar la primera legislatura sin presupuestos. En febrero de 2019, tras decaer su proyecto de cuentas públicas por la falta de apoyo de ERC y Junts (entonces PDeCAT), Sánchez convocó elecciones: «Llámenme clásico, pero sin Presupuestos no se puede gobernar». Definitivamente, Groucho Marx era un aprendiz.

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