Opinión | Marcaje en corto
Al tenis, Putin y Xi Jinping
Ahora que en España vivimos en plena euforia por el sexto Grand Slam cosechado por Carlos Alcaraz, a sus apenas 22 años, es buen momento para recordar algunos de los titulares que deparaba dicho documento

Carlos Alcaraz, con el trofeo del US Open. / Afp
Fue por culpa de unos micrófonos abiertos, intencionadamente o no, durante el desfile militar que conmemoraba en Pekín el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. Los líderes de China y Rusia, respectivamente, Xi Jinping y Vladimir Putin, charlaban abiertamente de la posibilidad de poder vivir hasta los 150 años. Los medios estatales recogían en directo parte de esa conversación y así pudieron enterarse millones de personas de los últimos avances médicos y de la posibilidad de que, a base de diferentes trasplantes de órganos, pueda algún día alcanzarse «la inmortalidad».
Lo cierto es que más de un científico no tardó en echarse las manos a la cabeza. E incluso algunos han respondido días más tarde, a través de las páginas de los periódicos y en los más diversos medios de comunicación, sobre lo disparatada de esa última profecía. En la ecuación aludía Putin a unos trasplantes que por el momento ni están al alcance de cualquier persona, pues recordemos que los procesos para recibir órganos tienen una regulación bastante estricta, ni es eterno el órgano de un donante.
Quienes saben más de la materia expresan que un riñón de un donante vivo tiene una expectativa vital de hasta 25 años, siendo de cinco años menos si la persona que dona ha fallecido. Pero son incluso menos duraderos, en el caso de los trasplantes, otros órganos tan importantes como el hígado o el corazón, que suelen tener una esperanza de vida de 15 a 20 años. Y aún es menor la que se calcula de media para unos pulmones.
Ambos líderes globales tienen en este momento 72 años de edad. Tal vez les quite el sueño, como principal argumento para hablar de longevidad, la posibilidad de no poder perpetuarse en el poder de manera indefinida. Así lo han referido muchos analistas geopolíticos. Y otros han bromeado con que los dos bien podrían preocuparse por inculcar hábitos saludables, como el ejercicio físico o la correcta alimentación, para que los ciudadanos de sus países puedan continuar con la senda actual de tener cada vez una mayor esperanza de vida.
Igualmente podrían tomar nota de aquel estudio denominado Various Leisure-Time Physical Activities Associated With Widely Divergent Life Expectancies: The Copenhagen Study (Diversas actividades físicas durante el tiempo libre asociadas con expectativas de vida muy divergentes: estudio de Copenhague) y que, después de 25 años de trabajo, daban a conocer sus autores a través de la Mayo Foundation for Medical Education and Research. Uno de los expertos que aparece como autor es el doctor Peter Schnohr, considerado auténtica autoridad mundial en la materia.
Ahora que en España vivimos en plena euforia por el sexto Grand Slam cosechado por Carlos Alcaraz, a sus apenas 22 años, es buen momento para recordar algunos de los titulares que deparaba dicho documento. Porque el deporte que precisamente contribuye de una mayor manera a prolongar la esperanza de vida es el tenis, con una media de casi 10 años. Los beneficios que reporta al corazón y a otros niveles de nuestros organismos superan con creces a esa supuesta esperanza de vida extra que aportan disciplinas como el bádminton (6,2 años), el fútbol (4,7 años), el ciclismo (3,7 años) o la natación (3,4 años).
Cuesta imaginar a Xi Jinping y Vladimir Putin vestidos de corto, raqueta en mano y dispuestos a alargar su esperanza de vida a base de golpes certeros desde uno y otro lado de la red. Tampoco los imaginamos sobre el césped, ni siquiera en una de esas pachangas estivales de solteros contra casados. Puestos a imaginar, algo menos complicado se nos antoja lo de montar en bici. Qué país que se precie no tiene un día de pedal en que ver a una autoridad haciendo cumplir el ejemplo de lo saludable de esta práctica.
No obstante, si lo que quieren es alargar su esperanza de vida a base de nadar en aguas abiertas, lo ideal es que antes se pasen por Málaga. Con diez años más que ambos se mantiene en el cargo de alcalde Francisco de la Torre. Pocas autoridades municipales pueden presumir como él de divulgar los beneficios de la natación en cualquier época del año. Es sin duda una de las claves para haber superado ya todo un cuarto de siglo como regidor.
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