Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | 360 grados

Todos se interfieren y acusan al otro

ONG apoyadas por Occidente denuncian la victoria electoral de Sueño Georgiano en las elecciones parlamentarias del pasado octubre y hablan de «manipulaciones rusas»

Daños por un ataque ruso sobre Kiev, Ucrania

Daños por un ataque ruso sobre Kiev, Ucrania / Patryk Jaracz

Nada dispuestos a renunciar a su proyecto de cercar militar y económicamente a Rusia, los gobiernos de la UE se inmiscuyen claramente en las elecciones de Georgia y Moldavia mientras acusan al Kremlin de hacer lo mismo.

Según la prensa alemana, el ministerio georgiano de Exteriores convocó al embajador de Berlín para acusarle de usar una continua «retórica agresiva» contra el partido gubernamental Sueño Georgiano.

El diputado de Sueño Georgiano Levan Machavariani acusó al embajador alemán de violar todos los usos diplomáticos e influir en la política del país acudiendo a las manifestaciones contra el Gobierno en apoyo de los «más radicales».

También, de criticar en público la llamada «ley de transparencia», que obliga a los medios y las numerosísimas organizaciones no gubernamentales activas en el país a registrarse si su financiación extranjera supera el 20 por ciento.

Desde hace meses, ONG apoyadas por Occidente denuncian la victoria electoral de Sueño Georgiano en las elecciones parlamentarias del pasado octubre, hablan de «manipulaciones rusas» y de «fraude electoral».

El ministerio de Exteriores georgiano convocó por el mismo motivo que al alemán al embajador británico mientras que todos los representantes de la UE acreditados en Tiflis una carta colectiva en la que negaron cualquier injerencia en la política georgiana.

Mientras tanto, los partidos de oposición a Sueño Georgiano llamaron a los ciudadanos a protestas multitudinarias para conseguir un «cambio pacífico de Gobierno».

En la también exsoviética Moldavia, candidata al ingreso en la Unión Europea, el actual Gobierno, pro occidental, llevó últimamente a cabo varias redadas entre partidarios del expresidente socialista Igor Dodon, a los que acusa de simpatías con Rusia y crear alboroto.

Dodon, que fue presidente de 2006 a 2009, ha formado una alianza con otros partidos pro rusos y denuncia a su vez una campaña de intimidación por parte del partido Acción y Solidaridad, de la presidenta Maia Sandu.

Varios líderes europeos como el presidente francés, Emmanuel Macron, el primer ministro polaco Donald Tusk o el canciller federal alemán Friedrich Merz han prestado últimamente su apoyo directo a la actual jefa de Estado.

Moldavia es desde su independencia de la Unión Soviética uno de los países más pobres del este de Europa y sus ciudadanos están profundamente divididos entre quienes se sienten próximos a Rusia y los que aspiran a un rápido ingreso en la Unión Europea.

A la complicación del caso moldavo contribuye el hecho de que hay en su territorio dos repúblicas autónomas como Gagaúzia, que mantiene estrechas relaciones con Turquía, y Transnistria, que está bajo protección militar de la Federación Rusa y tiene frontera con Ucrania.

Muchos de los cerca de 2,4 millones de habitantes de Moldavia viven y trabajan en el extranjero, bien sea en países de la UE, Italia fundamentalmente, o en la Federación Rusa.

Estos últimos se quejan de que en las últimas elecciones apenas se les permitió votar por no haberse instalado prácticamente centros de votación en territorio ruso frente a lo sucedido en la UE, lo que inclinó la balanza a favor del partido de gobierno. ¿Cuándo dejarán unos y otros a los ciudadanos elegir libremente?

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents