Opinión | Notas de domingo
Cianuros y tabernas
Artistas de diverso pelaje y prosaicas peleas en nuestro paisaje vital

Obras de la exposición 'Del óvulo al origen. Un viaje a la inversa', de Frank Rebajes en el MUCAC La Coracha / Jorge Zapata (EFE)
Lunes. Frank Rebajes (1907-1990) fue un artista, joyero y diseñador dominicano que tenía entre sus clientela a lo más granado de Nueva York. Cansado de ese ambiente, se plantó en Torremolinos. En la Gran Manzana llegó a tener cien empleados. Todo le vino por un golpe de suerte cuando, en su juventud, siendo un pelanas, presentó sus diseños a un museo y se los compraron todos. Talentazo. Acabó su vida con un trago de cianuro. Ahora, el artista malagueño Diego Santos, coleccionista de piezas de Rebajes, dado que visitaba su joyería de Torremolinos (joyería taller a la que también iba el duque de Windsor), ha propiciado una notable exposición ‘rebajiana’ en mi ciudad. Santos es bohemio y dandy pulcro, buen conversador con tendencia al silencio activo. Bebe mojitos con elegancia y de cuando en cuando cuenta anécdotas estupendas. Tiene un salón apto y codiciado por revistas de decoración y hace mucho que no se deja caer, o no coincidimos, en esos abrevaderos de media tarde donde lo mismo te pide fuego un místico que vocifera un cura, recita poemas un arquitecto o un gestor cultural, culto, se atiza un whisky hablándole al camarero del poeta Jean Cocteau. Es entonces cuando llega un periodista, pone la oreja y confunde a Cocteau, el poeta, con Cousteau, el de los documentales de peces y océanos. Santos es un apostol de la ‘cultura del relax’, un experto. El otro día se presentó en la inauguración de la muestra con sombrero y personalidad. Lleva años batallando para que se arme un museo con ese concepto, cultura del relax, ligado al diseño, la arquitectura , de la Costa en los sesenta y noventa. O más.
Martes. Hay días sin historia. Y es bueno que así sea.
Miércoles. Alfonso González Cachinero (Ceuta, 1962) ha ganado el Premio de Aforismos Rafael Pérez Estrada. Y yo que me alegro. Por ceutí y por buen aforista. Malagueño de adopción. De Cachinero hablé en esta sección hace un tiempo. Cuando sacó ‘Sombras, sueños y otras yerbas’ (editorial Frato). Ahí había aforismos como «Los necios recuerdan solamente las pesadillas», «Una vez muerto, lo peor es el primer día» o «Nadie escoge a sus admiradores». Juan Gaitán le hizo a ese libro una magnífica reseña en este periódico en mayo de 2024 titulada ‘Inteligencia, brevedad, humor y asombro’. Javier Labeira, amigo de Cachinero, director de la biblioteca del Centro Cultural Generación del 27, me mandó en una ocasión una foto de una estantería de la casa de Cachinero, donde almorzaban. Allí, entre otros libros de aforismos, estaba el mío, ‘Dolor de rareza’. No es menor el combustible vital que estas cositas proporcionan, en forma de alegría, a los que escribimos. Los aforistas nos leemos y protegemos entre nosotros, claro, lo cual podría ser también un aforismo o no aforismo o aforismo cínico o sincero. En un congreso de aforistas, las ponencias serían de una sola frase. Nadie puede decir aforismo impunemente.
Jueves. Discutir con los del seguro. Planazo. La vida tiene estas cosas que uno ha de tomarse más que con filosofía, con literatura. Ese mundo intrincado de papeleos, burócratas, ponepegas y tiralevitas está plagado de personajes. Tengo casi para una novela. Coche, no. Me parece que voy empatizando con los anuncios machacones de cierta mutua.
Viernes. Los sevillanos presumen tanto de tener buenas tabernas que una vez en Sevilla cualquier taberna nos parece buena. En mi ciudad, que un día fue la de «las mil tabernas...», ya casi no quedan. O son de pega y para guiris, con azulejos e inscripciones que parecieran del siglo XIX y que en realidad se pusieron anteayer. «Aquí el verano es muy largo», nos dice uno de esos camareros senequistas. Miro al cielo espléndido, me concentro en el aroma vivificante y observo al gentío que disfruta de la belleza de este centro histórico. La única perturbación de ánimo viene por una necesaria confrontación y diatriba con mis cuates sobre si la calidad de la cerveza predilecta en Híspalis es superior a la que lleva nombre de arcángel. Siempre me ha hecho mucha gracia que al rabo de toro lo llamen cola de toro, lo cual no sé si es un apunte cosmopolita, pueblerino, de sagaz observador o de diccionarista aficionado. De esta observación puede irse uno al terreno gastronómico, al filológico o a otra taberna. Caracoles.
- El Ayuntamiento de Málaga demuele las cuadras de caballos de Teatinos tras 25 años de denuncias vecinales
- Un joven de 35 años fallece en Torremolinos tras ser detenido por robo en una tienda
- El parque más singular de Málaga: con un lago, un géiser y un zoo de animales exóticos
- Málaga es una de las capitales españolas con más 'amplio desfase' entre el precio ofertado de la vivienda y el que demanda el comprador
- Los médicos de Málaga se preparan para cuatro días de huelga: estas son sus principales reivindicaciones
- Alerta sanitaria por la bacteria Pseudomonas aeruginosa en agua mineral Fuente Madre distribuida en Andalucía
- Horario y dónde ver gratis por TV el Filou Oostende-Unicaja de la BCL
- Nueva Comisaría de Ronda: poco espacio para el DNI pero ‘pisazo’ para el jefe
