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Opinión | En corto

La luna sigue a lo suyo

El mar ocupa el 70 % de la superficie del planeta, sus corrientes condicionan el clima y sus latidos internos (las mareas) están influidos por la alineación de la luna y el sol. Sin embargo la ciencia, guiada por su proverbial fe antropocéntrica, se resiste a aceptar la influencia de la luna en los humanos, aunque la admita en animales y plantas. La posible influencia de la luz azul en las conductas nocturnas (televisión, móviles), dificultando el sueño o afectando a los ciclos menstruales, empieza, según leo, a relacionarse con el tono de luz que nos llega de la luna. Estas investigaciones «por carambola» son bienvenidas, pero tiene coña que la ciencia no haya visto lo que tiene ante las narices hasta que es rebotado de los efectos de aparatos de invención humana. La luna, mientras tanto, sigue ahí, con sus ciclos, hablando solo con quienes la entienden, sobre todo campesinos y poetas.

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