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Opinión | Notas de domingo

Málaga

Actores, insomnio y retranca

Me topo con un actor. Y con un buen libro, una serie y hasta con una noticia política local que agita un pequeño mundo

Javier Cámara y Carla Quílez, en 'Yakarta'

Javier Cámara y Carla Quílez, en 'Yakarta' / MANOLO PAVÓN / MOVISTAR PLUS+

Lunes. El otro día me crucé con el actor Juanjo Puigcorbé. Con alguien hay que cruzarse. La vida tiene estas cosas. Aunque no sé muy bien qué cosas. O que suponen. La sorpresa al verlo radica en lo inopinado del sitio: mi ciudad, un barrio, a media tarde, en medio de gente que sale del súper, pasea al perro, se dirige al gimnasio o va en busca de un café. No pega ahí. Tampoco sé dónde pega, tal vez pega cruzárselo por Barcelona en un distrito elegante. O en la Gran Vía madrileña. Lo sigo discretamente con la mirada y me acuerdo de su papel en El amor perjudica seriamente la salud, me divertí mucho con esa película. Estaba magnífico. Entra en un portal. Todo el mundo tiene que entrar tarde o temprano en un portal, eso sí. Ya tiene uno algo que contar en casa, aunque la noticia es recibida en el salón con algo de laconismo. Me informan de que tiene aquí vínculos y al meterme en Internet, mecachís, no estoy al tanto de nada, leo que ha tenido un cargo público en Esquerra. Caramba. No sé si ahora degustará alguna virtud del andalucismo o esa militancia política ya no es tal. Puigcorbé se ha cruzado conmigo para salir en este dietario, está claro. A nadie le amarga ser negrita en un periódico. No perjudica seriamente la salud. Vamos, digo yo. Hay en el barrio un vecino actor. Personajes ya había unos cuantos.

Martes. Yakarta es la serie del momento. Javier Cámara como entrenador de badminton. Voy por el tercer capítulo. Se me queda grabada esa imagen de un Cámara espeluchao, barrigón, con el silbato en la boca en la cancha deportiva de su instituto de Vallecas, derrotado, silbando de cuando en cuando para que los chavales hagan flexiones. Mirada perdida. Qué buen retrato de la derrota. No hago spoiler ni me lo hagan. La recomiendo. Nos han impuesto una suerte de obligación con las series. Hay que estar al día. Te quedas fuera de las conversaciones. Era como el que hace cuarenta años amanecía un sábado sin haber visto el Un, dos tres, aquel célebre concurso. Sea como fuere, nadie me va a quitar derrote anarco fuera del mainstream: documentales sobre alienígenas. Me enchufo uno. A lo mejor esto también lo ve todo el mundo. Incluso los alienígenas. Buen somnífero también es este género. Insomnio moderado. O a lo mejor no es insomnio. Leo un reportaje en El País que cuenta que hasta hace dos siglos o así se dormía en dos tiempos. En la Edad Media, por ejemplo, al caer la oscuridad, pronto, se iban a la cama, catre, suelo o jergón. Tres o cuatro horas después se levantaban a dar sustento a los animales o a atizar el fuego, a comer o a labores domésticas. O se quedaban en la cama fornicando. Luego dormían de nuevo unas horas más hasta que amanecía. Por eso, despertarse a las tres o cuatro de la mañana no es tan raro ni hay por qué albergar negros pensamientos. Un consuelo.

Miércoles. Canal Málaga. Con Eva Encina y Ana Barreales entrevistamos a Daniel Pérez, portavoz municipal del PSOE en mi ciudad. Al final del programa (tras hablar del tercer hospital, la torre del puerto y los presupuestos y tal) le pregunto si va a volver a ser candidato. «Yo quiero ser alcalde de Málaga». Las declaraciones circulan y crean polémica. Las recojo en este diario y la tarde y la mañana siguiente son abundantes en whatsapp sobre el asunto. Patio agitado. Pero a mí lo que me importa reflejar es esa emoción joven de reportero callejero que pregunta, repregunta, obtiene respuesta y obtiene noticia. Esos pequeños nervios al redactar (sin exagerar, que tampoco tenemos ya 45 años), esa picazón periodística. Eso. Esa sensación. Además ya no hay que correr de un lado a otro, a la redacción. Puedes sentarte en una esquina del frío Palacio de Ferias, apoyado en una columna y escribir en el móvil. No fluye tanto la prosa, que tiende ahí a la frase corta. Pero vale. Decía Manuel Alcántara que siempre hay que escribir muy cerca del punto final. Ceno escarola.

Jueves. ‘No había costumbre’, libro de Miguel Ángel Aguilar, mítico periodista. Y físico. La obra narra de forma irónica los días de la agonía del dictador. Deseando hincarle el diente. Aguilar siempre ha tenido buena información y una saludable buena administración de la retranca. Hay quien tiene retranca y no sabe dosificarla.

Viernes. En la caja fuerte de las academias de idiomas se guardan los subjuntivos.

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