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Opinión | La calle del ritmo

Rafa Rodríguez, el poeta de la Avenida de Carlos Haya

El artista que nos ocupa multiplica ese aroma mestizo de cuna al desarrollar su universo creativo al sol de la costa malagueña

Rafa Rodríguez, en una imagen de archivo.

Rafa Rodríguez, en una imagen de archivo. / l.o.

El próximo viernes, 21 de Noviembre a las 19.00 horas, Rafa Rodríguez actúa en el Ateneo de Málaga, en el marco del Poetry Slam Malaka. La poesía para el pueblo, el imprescindible certamen impulsado desde Acción Literaria por la periodista Vicky Molina, cede un espacio para la música en directo. Acompañado en esta ocasión por Carlos López, guitarrista de su banda actual Rafa Rodríguez y Los Reguleros, Rafa suma y sigue como contador de historias vocacional y de largo recorrido.

Natural de Badolatosa, tierra de bandoleros en el cruce de caminos entre Málaga, Sevilla y Córdoba, el artista que nos ocupa multiplica ese aroma mestizo de cuna al desarrollar su universo creativo al sol de la costa malagueña, maravillosa amalgama de contrastes y de personajes que crecen al amparo de esa vitamina D tan necesaria para mantener en forma nuestro peculiar ADN. Un tipo alegre y fuerte, que no lo ha tenido fácil para llegar vivito y coleando a nuestros días (« …Y qué más me da, si estoy metío dentro de un pozo...») y que lleva más de cuarenta años escribiendo historias para luego cantarlas y acompañarlas con su inseparable guitarra. Más reposado y templado que nunca, el magisterio en su forma de presentar historias cotidianas a modo de canciones, convierte cada oportunidad de disfrutarlo en directo en una delicatessen para los sentidos.

Rafa Rodríguez, todo un maestro de lo cotidiano, resulta en su madurez un caso insólito, pura contradicción. Fondista comprometido, sabe muy bien que el que aguanta gana, y que las mejores recompensas en esta vida no llegan rápido. Y que, a pesar de que su voz le encadena, como el coro de las sirenas de Ulises, es bellísimo perderse en ese hechizo. Definitivamente, el manual de uso de cómo construir una historia de 3 minutos de duración le debe un capítulo desde hace años y, nosotros, la debida reverencia. El queso de este sándwich de mentira que es el mundo, el olor a sandalias de goma en Agosto y el pitío de la carta de ajuste, todo eso es Rafa. Aunque le ha haya dejado una novia y se vaya con un parisíno con mucha guita. Da igual. Y ojo, que ese contrapunto que le faltaba, ya lo tiene: su propia historia, una historia de arte, esfuerzo y superación, leyenda viva de la música popular malaguita.

Goodbye my woman, arrivederci Roma, no te comas el coco que todo irá bien…

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