Opinión | La señal
El fantasma de la ópera (finale)
Vivimos unos días de cincuenta aniversarios, la muerte de Franco, la precipitada salida del Sáhara, poco antes los fusilamientos de los cinco de ETA y FRAP… y tantas cosas. Hay libros que se acuerdan de aquellos hechos, y de otros, y que devoro en la esperanza baldía de volver en el tiempo. Me acuerdo del asesinato del presidente Carrero Blanco, un año después del atentado de la calle del Correo que urdió Eva Forest – esposa del dramaturgo Alfonso Sastre- y ejecutó aquella pareja de etarras franceses que todavía viven en su Iparralde… Estos libros caen uno a uno como las hojas del calendario, ‘Dinamita, tuercas y mentiras’, de Gaizka Fernández Soldevilla y Ana Escauriaza Escudero; ‘El huevo de la serpiente. El nido de ETA en Madrid’, de Eduardo Sánchez Gatell; la ‘Operación Caperucita. El Comité Karl Marx y el atentado de la calle del Correo’, de Xuan Cándano; ‘El verano de los inocentes. El secreto del último fusilado del franquismo’, de Roger Mateos... Pero estas páginas de la historia de la transición no te devuelven tanto tiempo perdido. Porque seguimos como en Puerto Hurraco -y que me perdonen los naturales de este pequeñísimo pueblo de Badajoz- tirándonos los trastos a la cabeza por unas comisiones o mordidas de más o de menos. Ahora detienen al presidente y vicepresidente de la Diputación de Almería, al alcalde de Fines y otros conmilitones del PP. Pero habrá que esperar, siempre estamos esperando, como los vagabundos Vladimir y Estragón, que esperaban en vano junto al camino a un tal Godot. Parece como si algunos del PP pugnaran con otros del PSOE por más espacio en el banquillo y se empujasen a golpes de caderas desplazando al de al lado. Esperamos porque la verdad tiene por costumbre esconderse y, entonces, todo cuesta mucho, incluso a la UCO, cuyos miembros, como algunos jueces, parecen más bien médicos empeñados en la salud de la democracia española mientras el patógeno anda por ahí suelto. Por si fuera poco, hay quien, como Calviño, Nadia -no sé si papá pensaba en la pareja de Lenin, Nadezhda Konstantínovna Krúpskaya- confiesan, en este caso en sus memorias, que ayudó al INE a subir el PIB, así se cocina la economía en España, anímense en sus domicilios, señores.
Pero te vas a otra casa y te encuentras otras cosas, ¿cómo es que Feijóo elige a Pérez Llorca como sustituto de Mazón?, ¿y la autonomía de las organizaciones y el voto de los afiliados? Ya digo, las zonas comunes del edificio están sin barrer.
¿Y de Vito qué?, me refiero a Vito Quiles, que está haciendo una turné por España con prohibiciones para hablar en las universidades, y la extrema izquierda más violenta que se lo impide de facto, habrase visto querer hablar en la Complutense, por ejemplo.
Yo digo que esto me parece el finale de ‘El fantasma de la ópera’, aunque es verdad que hay varias versiones. En teatro, el fantasma se retira solo después de ver a Christine con otro hombre, y en la novela, ¡ay, la novela!, el fantasma muere y Christine lo entierra.
Aquí, en Málaga, tenemos el hotel del puerto como icono de la discordia civil y de la batalla entre la modernidad y el ayer, bueno, y entre los partidarios de unos y otros arquitectos, que en esta tierra siempre han sido casi partidos políticos con sus voceros y todo. Y, encima, no invitan al alcalde De la Torre a la presentación del proyecto de la torre, cuando tenemos un alcalde que, precisamente, tiene el don de la ubicuidad y puede estar en todas partes, como las partículas en la física cuántica, ahora, eso sí, lo que no se puede es fijar su posición y también el momento al mismo tiempo, claro, es el principio de incertidumbre de Heisenberg que, incluso, funciona con Francisco de la Torre.
Bueno, y tengo que darles el pésame a los familiares de José Miguel Fernández Pelegrina que, seguro, no ha muerto, sino que solo se ha mudado a un mundo ciertamente mejor. Garcilaso de la Vega lo dejó por escrito:
Cuando me paro a contemplar ni ´stado
y a ver los pasos por do m´ha traído,
hallo, según por do anduve perdido,
que a mayor mal pudiera haber llegado;
mas cuando del camino ´stó olvidado,
a tanto mal no sé por do he venido;
sé que me acabo, y más he y o sentido
ver acabar conmigo mi cuidado.
Suscríbete para seguir leyendo
- Horario para tirar la basura en Málaga y multas por incumplirlo
- Abre en Málaga el primer hotel exclusivamente para perros: así es Dog City
- La aldea navideña de Málaga que parece sacada de Laponia: con atracciones, talleres y espectáculos
- Las lluvias vuelven a Andalucía con nuevos frentes estos días: cuándo y dónde lloverá más según Aemet
- La Málaga desaparecida: así era la ciudad, justo antes del derribo de sus murallas
- Pedregalejo: polémica por la construcción de 22 apartamentos turísticos en la calle Torre de San Telmo
- Mercadona, Lidl, Dia y Aldi: ¿qué supermercados abren este puente de diciembre en Málaga?
- Los médicos de Málaga se preparan para cuatro días de huelga: estas son sus principales reivindicaciones
