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Opinión | Viento fresco

Málaga

A las barricadas y a jugar a la petanca

El buen reporterismo es arreglarle a la gente un campo de petanca que estaba hecho unos zorros. Ir, ver y contar. Denunciando

Nueva pista de petanca junto al Parque María Luisa.

Nueva pista de petanca junto al Parque María Luisa. / Álex Zea

Jugadores de petanca del Parque de María Luisa, de Málaga capital, lograron anteayer, tras 15 años de reclamaciones, que el Ayuntamiento les adecuara un espacio digno, a pocos metros de las pistas originales, que se encharcaban y tenían el piso deficiente. Hecho un asco.

Adiós a la peor pista de petanca de la provincia, de Europa incluso. Lo destapa Alfonso Vázquez, que es un reportero nervioso que viaja y viaja por el envés de la ciudad, por sus costuras, barrios, cicatrices y desmanes para oír a los vecinos, a los viandantes, a la gente. Lo de los politicos, si es que tiene que venir, ya vendrá por nota de prensa.

El periodismo es que a un grupo de jubiletas les arreglen de una vez el ocio y la pista de petanca y las tardes. A fuerza de denunciarlo, de recoger su testimonio y, sobre todo también, visitando ese lugar, mirándolo con los ojos muy abiertos como de reportero al que todo le sorprende. El periodismo es asombro y curiosidad. Ir, ver y contar. Ir en la EMT, donde tantas conversaciones se captan, donde late el ruido de la calle, por mucho que bastantes viajeros se embeban en el móvil. Ver: no llamar por teléfono para cubrir el expediente. Y contar: sin complejos y con ironía y rigor, si es posible. Con espíritu crítico. Con espíritu de jugador de petanca si es necesario. Adiós al barrizal en el que se convertía la pista del Parque de María Luisa cada vez que llovía. Adiós a quince años de pedir una solución al Ayuntamiento, que oía a los vecinos como quien oye llover. Y cada vez que oían llover, se inundaba la pista.

Con todo, y pese a que el Consistorio ha desembolsado 45.000 euros, continúan algunas deficiencias que los vecinos no se resisten a reflejar. La lucha continúa. Petanquismo o muerte. Todos a las barricadas hasta que podamos jugar dignamente a la petanca, que entonces estaremos en el campo de petanca y no en las barricadas. Un final casi feliz, gente de más de 65 años en su mayoría que han aprendido (bueno, ya lo sabrían) que la tenacidad tiene premio, que las mejoras se conquistan, se arrancan. De paso, han mejorado su tiro de petanca.

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