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Opinión | LA SEÑAL

Málaga

Llamada perdida de un muerto

La ingenuidad de algunos es que pasma; un poner, quieren comprobar por sus obras si la nueva fiscal general del Estado es digna de confianza. ¿No saben quién la nombró y para qué? Que a estas alturas la derechita tenga escrúpulos es como volver a la infancia y a los cuentos que nos susurraban por las noches al acostarnos. ¡Vaya pardillos!

Aquí se está usando mucho estos días eso de acato la sentencia, pero no la comparto, y queda hasta bien. Se empieza por las sentencias y sabe Dios dónde se termina. Es verdad que Yolanda et al llaman directamente a salir a la calle, porque «no nos queda otra», y es que siempre se adelantan, como cuando Iglesias proclamó la alerta antifascista porque Vox había sacado doce diputados en el Parlamento de Andalucía. Como dice un colega, es de primero de leninismo, a ver si el pueblo va a votar a otros que no sean los míos, añado.

Pero en estos tiempos en que se celebra la muerte de Franco -algo así como la llamada perdida de un muerto-, la crítica de la extrema izquierda al franquismo no se basa en que fuera una dictadura, que lo era, claro está, sino que se trataba de una dictadura de derechas, o sea, que no era la suya, que es lo que verdaderamente les importa.

Pero en este mundo que está boca abajo, no solo la Ertzaintza sino hasta los Mossos d´Esquadra publicarán el origen de los detenidos, cosa a la que se niega el ministro de la porra, qué grande, con sus policías y guardias civiles, ¡qué más da!, y él se defiende y parlotea, porque ya me dirán la gracia que tiene si eres el diablo y no se lo puedes decir a nadie.

Es verdad que el primer ministro británico, Keir Starmer, está dando un espectáculo como consecuencia del demoledor informe sobre la actuación de la fiscalía en los abusos a menores y en el que se reveló que no se habían abierto procesos en, al menos, cientos de casos. Solo entonces fue cuando el hoy primer ministro -recordemos que ejercía de fiscal antes de dormir en el 10 de Downing Street- endureció las normas para tratar estos delitos y admitió que la Fiscalía había tenido «exceso de cautela» -vaya eufemismo- con estas prácticas criminales. Un informe independiente encargado por las autoridades locales de la ciudad de Rotherham descubrió que al menos 1.400 menores habían sufrido abusos entre 1997 y 2013. Preocupante también era la indiferencia de las autoridades, que no consideraban a las víctimas una prioridad municipal, sino poco creíbles y, al mismo tiempo, temían que, si llevaban a cabo acciones, fueran acusadas de perseguir judicialmente a los inmigrantes porque la mayoría de los perpetradores eran de origen pakistaní. Pero hay más, el 11 de noviembre, siete hombres fueron detenidos, acusados de abusos de 40 menores en Bristol. Eran dos sirios, un iraní, un egipcio, un iraquí, y dos británicos de origen árabe. En fin, no sé para qué les cuento esto, porque aquí no pasan estas cosas.

Lo que sí debe reseñarse, verbi gratia, es que en Málaga el PP va a rectificar su apoyo a una moción de Vox que hablaba de «ideología de género», por eso Paco Cantos presentará una moción al Pleno. A quién se le ocurre coincidir con los de Abascal si solo están cómodos más a la izquierda... Menos mal, eso sí, que el disgusto se quita con los premiados de la Michelin, enhorabuena a Palodú, que se incorpora a la cofradía. Por eso, el gran Quevedo escribió:

Don Repollo y doña Berza,

de una sangre y de una casta,

si no caballeros pardos,

verdes fidalgos de España,

casáronse, y a la boda

de personas tan honradas

que sustentan ellos solos

a lo mejor de Vizcaya.

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