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Opinión | La libreta del duque de Chantada

Audige, un chico de Northwestern

El jugador Chase Audige, formado en Northwestern University, llega al Unicaja para reforzar la defensa y, junto a Alberto Díaz, formar una dupla exterior de gran nivel en la ACB

El jugador Chase Audige.

El jugador Chase Audige. / fiba

«¿No es esto lo que han estado esperando? / ¿Estás listo?»... Estas preguntas son los primeros versos de «Dreams and Nightmares» del rapero Meek Mill. Unos 20 minutos antes del inicio del último partido de la temporada de Northwestern University en casa en la temporada 2022-2023, las luces del Welsh Ryan Arena se atenuaron, y en la pantalla gigante comenzó «la noche de los seniors» con un vídeo de los mejores momentos de la temporada.

Un vídeo que tenía como base musical una versión instrumental de ese rap y que sobre todo despedía a tres jugadores que habían llevado al equipo de baloncesto a las mayores cotas de su historia. Era el adiós a tres amigos, los tres capitanes, que llegaron y se marcharon juntos: Daniel ‘Boo’ Buie, actualmente en los Capitanes de México City, Robbie Beran, en el Chemnitz alemán, y sobre todo al gran ídolo Chase Audige, nuevo jugador del Unicaja.

Chase nació en Coram, en Long Island (NY), pero muy joven se trasladó a Pottstown, en el condado de Montgomery (Pensilvania). Una ciudad marcada por la industria siderúrgica y la producción de hierro y de acero. Quizás por eso su destino universitario estaba a orillas del lago Michigan, en el ahora llamado «cinturón del óxido» pero que en su día fue uno de los grandes motores industriales de los Estados Unidos.

Pudo ir a Wake Forest, a Nevada o a Providence, pero eligió a la universidad de Northwestern, en Evanston (Illinois). Un programa al que pocos querían ir y que tenía a Joe Ruklick como su mejor jugador en la NBA. Joe fue el que dio la asistencia del punto numero 100 en la gran noche de Wilt Chamberlain en su éxtasis anotador. «Cuando estuve allí, pensé: ‘Guau’. Era la mejor opción para la escuela, el baloncesto, los estudios y me encantan la ciudad y el entrenador Chris Collins», comentaba en el periódico escolar.

Cuando eres hijo de inmigrantes jamaicanos y haitianos, y eres el menor de siete hermanos y para poder jugar tienes que correr más que nadie, defender más que nadie y no tocar mucho la pelota, nadie espera mucho de ti. Cuando eres un recluta de tres estrellas y eres calificado como el jugador 313 a nivel nacional, el 76 en tu posición, nadie espera nada de ti. Cuando eliges un programa de baloncesto al que pocos quieren ir y tienes carencias en ataque, nadie espera nada de ti.

Chase Audige sin embargo llevó a su instituto, Hill School, a la mejor temporada de su historia con 20 victorias manteniéndose invictos en casa. Llevó a su universidad a la mejor temporada de su historia clasificándose para el torneo final de la NCAA y ganando por vez primera a un número 1 del ranking universitario, Purdue.

En cada partido que disputaba de la G-League había en la grada aficionados de Northwestern con sus camisetas moradas para agradecerle lo que había hecho por su universidad, donde es considerado uno de los mejores jugadores de su historia.

Llegó a Europa y consiguió ser jugador de la semana de la BCL después de liderar a Oostende a una victoria en Francia ante Nanterre en los play-In. Audige no es una estrella, pero se convertirá en un ídolo del Carpena por su defensa y su intensidad, y formará junto a Alberto Díaz, probablemente, la mejor dupla defensiva exterior de la ACB.

Audige estaba esperando y está listo. Es una pieza que faltaba en este nuevo Unicaja de Ibon Navarro que en una semana ha pasado a tener un roster de 15 jugadores, si incluimos al lesionado David Kravish, más los dos U22 que ayudan al equipo cuando es necesario: Trujillo y Butajevas. El tetris de las rotaciones coge una nueva dimensión. Carpe Diem…

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