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Opinión | El jugador número 13

El grupo ilustre

La vuelta tras el parón de las ventanas para el Unicaja ha traído el triunfo en Lleida en un partido que tuvo el equipo malagueño ganado -quizá demasiado pronto- y que los locales fueron capaces de recuperar a base de empuje y de poner gran parte del libro de estilo del equipo catalán. Eso le ha valido para conseguir victorias tan sonoras como ante Kosner Baskonia o ante el Barça en el Palau Blaugrana, pero, a la vez, le proporcionan un récord negativo y un sitio en el segundo tramo de la tabla.

No sé si calificar de equipo de autor a la escuadra actual de Melvin Ejim, pero lo cierto es que, tras la aparición de este club en 2012, el entrenador con más temporadas y que ha llevado el equipo a la Liga ACB es Gerard Encuentra. Joven, de la ciudad y que tiene su sello impuesto desde el inicio, algo que para el gran público es palpable desde su llegada a la primera categoría.

Lo que tiene de bueno también lo tiene de cuestionable porque, al menos como opinable, está la situación de mandar al banquillo a James Batemon, su mejor hombre numéricamente hablando y no volver a contar con él -discusión mediante- exclusivamente por un tema técnico, resumiendo: un ataque de entrenador.

Y es que, pese a que se hable y se demande una cultura de club, y un sello que defina a los equipos como tales, al margen del que esté en el banquillo, el que tenga alquilado esa plaza es en gran medida una de las piedras angulares del proyecto.

No voy a mencionar a la salida de Zeljko Obradovic de Partizan o la de Ettore Messina del Olimpia Milán porque para hablar del serbio me pongo en pie y en primer tiempo de saludo, pero viendo que ahora Ibon Navarro ha conseguido con el triunfo de Unicaja en el Barris Nord su victoria número 200 en la Liga ACB, más allá de lo que dicen las sensaciones de estos últimos años, las cifras le abren también la puerta de la sala de ilustres del banquillo cajista.

El vitoriano, que llegó en febrero de 2022, se unió a Javier Imbroda, Sergio Scariolo, Joan Plaza y Bozidar Maljkovic por derecho propio, habiéndose convertido en el mayor conseguidor de títulos para el club de Los Guindos, sin perder de vista que aún puede seguir aumentando la lista. ¿Títulos menores? No seré yo el que compare la Euroliga o la Liga ACB con la Copa del Rey o la FIBA BCL, pero se podría preguntar también al Real Madrid de la Copa del Rey o al Canarias de la FIBA BCL si les importaba o no perder con Unicaja los títulos del año pasado.

¿Está Navarro al mismo nivel que el resto? Sin meterme en mucho, este club nuestro siempre ha sido vía libre para el intervencionismo desde el banquillo. Cualquiera de los cuatro entrenadores mencionados dejaron situaciones en las que su criterio se imponía sobre lo que pudiera decirse desde el club. Como situación diferente ni la situación de la dirección deportiva es la misma (aunque en algún caso coincidiera Juanma Rodríguez al frente de la misma) ni mucho menos el ocupante de la presidencia. Tal vez por ello, la pregunta ahora está en ver en el paso del tiempo, de qué forma se soporta si la evolución del equipo no es la que se «exige» porque si lo normal sería tener paciencia en la evolución, tener claro que el proyecto es diferente en un porcentaje muy alto. Aquí, teniendo en cuenta que la masa que acude al pabellón es casi el doble desde la llegada de Ibon Navarro, tenemos a muchos que sólo conocen la última época idílica, y que como decía uno de los mencionados: «Esto no es Disneylandia».

Y no voy a aplaudir todo lo que salga desde el banquillo, pero no voy a negar todo lo bueno que ha hecho el entrenador vasco desde que llegó a Málaga, con su crecimiento desde un auténtico aquelarre de equipo del que se vanagloriaba la anterior directiva. A la actual le reconozco el buen criterio en la renovación del entrenador por sensaciones, que no resultados, y lo que espero es que el día que llegue la salida (que llegará, seguro, y nos quedaremos aquí los de siempre), se haya crecido como afición para que reconozcamos todo lo bueno que nos da.

Espero mantener lejanos los «ataques de entrenador» a los que son tan propicios en los banquillos (en todos, no sólo en Unicaja). Me gustaría ver de vez en cuando salir algún conejo de la chistera, como se nos acostumbraba antes, o lo mismo es signo del paso del tiempo y del cambio en nuestro deporte.

Pero sobre todo, y aunque sé que es algo personal, me gustaría ver muchas veces a Aritz en fotos con su padre, celebrando que otra vez se ha conseguido un gran triunfo. Enhorabuena, entrenador. Disfruta de todo esto y de lo que te venga en Málaga.

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