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Opinión | Viento fresco

Cuentos para crujir al malagueño

El Ayuntamiento prevé recaudar 18 millones en multas de tráfico, que ahora con la entrada en vigor de la Zona de Bajas Emisiones serán más numerosas

Señal indicativa de la Zona de Bajas Emisiones.

Señal indicativa de la Zona de Bajas Emisiones. / ep

El Ayuntamiento de Málaga espera recaudar 18 millones de euros con las multas de tráfico, que ahora serán más numerosas con la entrada en vigor de la Zona de Bajas Emisiones. 18 kilos, 18. En los Presupuestos ya reflejan esta cifra, que es una cifra voraz, recaudatoria, infame y excesiva. 18 millones, que se dice pronto y se escribe más pronto todavía. Ni a Vox ni a la izquierda les gusta esto de las Bajas Emisiones, o cómo se ha impuesto. Pendiente está todo de un juez (peculiar y concienzudo en sus resoluciones, por cierto) dado el pleito interpuesto por los de Abascal.

‘Con Málaga’, confluencia que agrupa a Izquierda Unida y Podemos y otras fuerzas, dice con muchísima razón que esto es solo afán recaudatorio. Y tanto. Tan recaudatorio como afán. Y a la inversa. Cruje al currante y cruje que te cruje. Incluso la izquierda, saludablemente ambientalista y peatonil, duda de que la ZBE beneficie a la gente. De hecho, piensa uno, esa idea benéfica de la izquierda de que los centros tenían que ser reconquistados por el peatón, la gente, el comercio de proximidad y tal y cual y bla, bla, ha acabado dejando unos centros en España que son más bien del ricachón que tiene para cochazo nuevo, parking, café, almuerzo a cincuenta euros, copa y puro y boutique.

Resulta paradójico que un equipo de gobierno del PP, partido que tanta gala y bandera hace de bajar los impuestos, se dé a la cobranza brutal, a la caza del honrado conductor y al abrasamiento del pobrecito contribuyente.

Hablando de la Zona de Emisiones, dirán que obliga el Gobierno, pero ni es así ni a todo lo que obliga el Gobierno los ayuntamientos hacen caso. Hacen caja. Una vergüenza. Además, con algo en lo que la derecha no cree. No hay más que ver como Almeida en Madrid se ha opuesto a todo esto. Con desigual suerte. Ahora recauda todo lo que puede, eso sí. Se ve la paja en el ojo ajeno y no el impuestazo en el propio. ZBE, Zona de Bajas Emisiones, que para ser más finos habría de ser CBE, Cuento de las bajas emisiones. Si es por vuestro bien, les falta decir. Qué jeta.

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