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Opinión | La señal

El escondite de Dios

Un avión espía británico realizó vuelos de vigilancia sobre el mar de Alborán y Gibraltar, mientras el Gobierno no informa sobre temas clave como la reunión con Marruecos

Pistolas táser.

Pistolas táser. / Álex Zea

Lo sabemos no por nuestro Gobierno, que debería dar señales de vida, sino por la prensa, que un avión espía británico realizó tres días de vigilancia intensiva sobre el mar de Alborán y Gibraltar en una operación de inteligencia. Los vuelos tuvieron lugar entre el 1 y el 3 de diciembre, repetían patrones ya detectados en octubre y apuntaban a un objetivo de alto valor estratégico en aguas próximas al Estrecho. Por eso, trae más cuenta suscribirse a los periódicos que al Gobierno, que no nos informa de nada, como tampoco de la reunión de alto nivel (RAN) con Marruecos, ni rueda de prensa ni ocho cuartos, y a otro secreto, qué te quiero Pegasus -que no es el nombre de mi perro, que se llama Kaleb, aclaro-.

Pero ya puestos a tratar de lo importante, no me ha sorprendido el documento de estrategia anual de los USA, en el que anticipa la «desaparición de la civilización» europea, aboga por la lucha contra las «migraciones masivas» y dirige parte de su lenguaje más duro a las naciones europeas woke, que son todas, creo que no me dejo ninguna fuera. Y es que el mundo es el escondite de Dios, al que tampoco se le escapan los ataques ucranianos a los petroleros fantasma rusos. Siempre digo que, si leemos lo que ya sabemos, no sabremos nada más, pero ¿a quién le importa saber más?, esa es, otra vez, la maldita cuestión.

Aparte de lo anterior, ¿por qué irnos tan lejos si aquí en Málaga tenemos nuestra guerra de todos los días? Ahora, la familia del presunto delincuente de la tienda de telefonía de Torremolinos, que murió tras ser reducido con una taser, dice que su muerte fue una «injusticia»; por supuesto, nadie debería morir en un intento de arresto por policías, pero corre riesgos quien se salta la ley y se resiste, si presuntamente no robara no habría muerto, eso es seguro, y si seguimos dándole a la moviola llegamos al hombre bueno por naturaleza de Rousseau, al que me encanta leer en los días de lluvia.

Después tenemos al concejal pepero de Coín, que ha dimitido por su supuesta vinculación con una trama de blanqueo de capitales de prostíbulos. Sin embargo, lo que más me divierte es que el partido -que le ha abierto expediente- dice que los hechos por los que se le investiga no guardan relación con su papel en el Ayuntamiento, ¡nos ha fastidiado! Bueno, el exconcejal también aporta su granito de arena y manifiesta que renuncia «por motivos personales», ¡ah!, que no eran religiosos, deportivos, ni científicos, está bien, nos quedamos más tranquilos... Pero si, además, detienen a Leire la fontanera, al expresidente de la SEPI Fernández, dimite Tomé, el presi de la Disfrutación de Lugo… yo diría que es una avalancha de nieve, negra, es verdad.

Pero lo preocupante de todo este cachondeo patrio es que produce un deterioro institucional por el que España se va pareciendo a los escombros que quedan de Gaza. De todas formas, más calor vamos a pasar en el infierno. Lo comentamos en Medusa con unas deliciosas ostras y un buen vino, ya saben, el vino como excusa para conocer a la gente y sus secretos, incluso los nuestros. Acodados en la barra hablamos nada menos que de ETA, y es que se ha dicho ya tantas veces que ETA no existe que cuando uno ve en las listas a estos chicos tan traviesos no se sabe si creer en los fantasmas. Lo más terrorífico fue comprobar que un tal Matanzas figuraba en las juntas de Álava pero, aparte de eso, es que había 44 terroristas como candidatos electorales, siete de ellos asesinos, y dos en los mismos municipios donde apretaron el gatillo, así que seguiré creyendo en los fantasmas, porque haberlos los hay. Nada se crea ni se destruye, todo se transforma, que diría Lavoisier. Ella añade que en los ensayos clínicos con placebos los individuos a los que se les administra una píldora de azúcar experimentan mejoras de salud reales, sencillamente porque así lo creen. Por eso, ETA no existe, y nos lo creemos. Entonces le dediqué a mi amor aquellos versos de Benjamín Prado:

Cuando África amanezca cubierta por la nieve

y en los cuadros de Goya luzca el sol.

El día en que las águilas se vuelen de los dólares,

Pompeya se despierte

de su sueño a la sombra del volcán,

entonces,

sólo entonces

dejaré de quererte.

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