Opinión | En corto
Golpes de pecho dignos de mejor causa
Una generación en el poder o en retirada suele reaccionar diciéndose «¿qué hemos hecho mal?» ante la ruptura de puentes con las que llegan (o sus desdichas). Un mal asunto, pero peor aún cantar la copla a todas horas, con tanto oído dispuesto a tararearla. La mejor educación que cabe dar a los descendientes es inculcarles autorresponsabilidad, y esta empieza a agrietarse cuando los ascendientes los descargan de ella. Cada persona o generación debe encontrar su lugar y trabajar por lograrlo. Puede intentarlo «sin perder calidad de vida», actitud que anda detrás de la «gran dimisión» detectada últimamente en USA, donde siempre se había trabajado muchísimo. En absoluto censuro esta actitud, con frecuencia la aplaudo, pero los grandes servicios que proveen bienestar, fruto del sacrificio de generaciones anteriores, ya estaban puestos cuando las nuevas se sentaron a la mesa.
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