Opinión | Tribuna
La Gneisenau, un recuerdo que flota en el tiempo

Tragedia de la fragata Gneisenau / L.O.
Decía Óscar Wilde, que en esto de las reflexiones para la posteridad era de diez, que “la memoria es el diario que todos llevamos con nosotros”. Pues a modo de cuaderno de bitácora, en este 125 aniversario del hundimiento de la Gneisenau, tendríamos que escribir, con buena letra y coordenadas muchas acciones que tenemos pendiente con ese naufragio, el de aquel buque escuela alemán que se convirtió en un hito en la historia de Málaga.
El auxilio que la ciudad hizo en su momento fue proverbial. Todo el mundo de la mar se lanzó en Málaga a ayudar a aquellos náufragos que escupió el mar y estrelló contra el dique de Levante de nuestro puerto. Las campanas tocaron arrebato y los ríos de tinta de los cronistas escribieron aquellos relatos que reflejan como Málaga, muy hospitalaria y valiente, estuvo a la altura. La monarquía otorgaba el título a nuestra maravillosa ciudad.
Durante decenios, desde aquel naufragio, investigadores e historiadores como Francisco Cabrera, Olmedo Checa Pablo Portillo, Fernando Echegoyen, Noguera en el séptimo arte, recientemente Francisco López en forma de novela, entre otros han narrado afortunadamente detalles acerca de su relato, sus rumores y sus mitos.
La Gneissenau ha estado muy vinculada a la vida íntima de Málaga, incluso en ocasiones sin saberlo por parte de muchos, como testigo singular, tutelando de cerca los plenos más calurosos y las sesiones burocráticas del Ayuntamiento de Málaga. Muñoz Degrain pintó magistralmente el fondo del salón recordando aquel suceso. Es soberbio su pincel, su recuerdo su memoria. El puente de los Alemanes, un regalo emocionado en forma de hierro para atravesar el Guadalmedina. Relevante materialidad de aquel hecho realizado en aquella época donde las heridas de la Gneisenau aún estaban en sutura. El consulado alemán, siempre han tenido a la corbeta, luego fragata Gneisenau en su horizonte. Sus coronas de laurel y su liturgia, todos los años tienen eco en forma de ceremonias en el bello Cementerio Inglés sito en Pries allá por el 16 de diciembre. Las dotaciones de los buques de guerra alemanas, al unísono, rinden homenaje desde siempre como hemos podido comprobar en más de una ocasión ante sus compatriotas, caídos lejos de su patria.
Las tumbas marinas siempre con su recorrido en el mundo, ese espacio para hablar de esa memoria histórica tan especial de las ciudades costeras que miran al mar y que aquí, mucho me temo, es esquiva. Será precisamente eso. La no mirada al mar que desgraciadamente Málaga ha cultivado, hasta hace poco, de la mano del olvido en la frontera con la desidia, quizás tenga mucho que decir en esto. La historia, el relato, todo lo que la ola de afrodita trae de ecos lejanos desde el mar de Alborán no han tenido el eco de regreso. Y eso que cuando en España hemos vuelto la mirada al mar, hemos contado su mejor historia.
Pues con la Gneisenau, a pesar de tener en nuestro escudo lo de "Muy Hospitalaria", no tienen un espacio en ese cuaderno de bitácora de la memoria, ni pequeña sala de museo (lo de la ausencia de un Museo Marítimo en Málaga es toda una tragedia, ininteligible a todas luces), centro de interpretación ni lugar alguno que muestre a los espectadores (curiosos, ciudadanos, investigador, infante, colegial o universitario), nada de nada. Historias, las marítimas y podríamos contar muchas más, con arraigo y contexto en nuestra Málaga, que seguirán sumergidas sin ser vistas por los siglos de los siglos.
A este propósito en esto de los museos, valoran mucho los gurús del arte y las tendencias, aquello de narrar lo propio y genuino al mundo. ¿Hay algo con más seña identitaria en Málaga que su mar? Sin un lugar, un reservorio de esa memoria marina, nuestra fundación fenicia será una quimera olvidada o como pude escuchar, atónito, estupefacto en directo el otro día, frente a la estatua del cenachero para un grupo colegial ante la pregunta de la profesora de quien era aquel señor: “Un wifi portátil señorita, se ve claramente”, decía uno con desparpajo.
El ciclo de actos y conferencias organizadas por el 125 aniversario del naufragio y el esfuerzo de Tomás Pérez Benz ha servido para actualizar y descubrir algunos aspectos inéditos de nuestro naufragio. De hecho, van a cambiar de forma revolucionaria lo concebido hasta ahora acerca de la fragata, vía legajo histórico de puño y letra de los actores que vinieron en primera persona aquel momento desde la nave, así como otros descubrimientos.
¿Y que hemos hecho por la Gneisenau para honrar su memoria a partir de la segunda mitad del siglo XX cuando ya se desvanecía su estela? Pues ni un monolito, ni columna, ni estatua de homenaje, ni triste fotografía mucho me temo. No busquen demasiado en los espacios públicos acerca de ese episodio en la historia esculpido. El navío de la clase Bismarck, sufría el segundo naufragio en su corta vida, el del olvido. Es hora de que Málaga vuelva a mirar al mar y se conecte con su pasado. La búsqueda de algo perdido es, sin duda, el origen de la memoria; algo perdido e irrenunciable que puede darse en diferentes maneras. Es algo que necesita ser mirado nuevamente. Sin renacer, nada es del todo vivo, nos recordaba la gran María Zambrano, que a duras penas fue profeta en su tierra. Una memoria que prolonga el pasado en el presente, como recordaba Saramago, “somos la memoria que tenemos”.
- Maskom, la última cadena de supermercados 100% malagueña con origen en un puesto junto a la Alameda de Colón
- De la modernización a la ‘merdellonización’ del Puerto de Málaga
- Telepizza abrirá de final de enero un nuevo local en la calle Nuestra Señora de Los Clarines de Málaga
- Un asador familiar en Málaga con más de 40 años de historia escondido en el interior de una casa: 'Mucha gente no lo conoce
- LaLiga Hypermotion se parte en dos
- Así es el proyecto de Sierra Blanca Estate para la regeneración de El Bulto en Málaga
- El campero más barato de Málaga tiene 40 años de historia y se cocina en este restaurante: 'Son los más sabrosos
- Lidl ya tiene fecha de apertura este enero del nuevo supermercado en la avenida de Velázquez en Málaga
