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Opinión | La señal

Muérdeme otra vez

José Luis Rodríguez Zapatero en el Senado, en una imagen de archivo

José Luis Rodríguez Zapatero en el Senado, en una imagen de archivo / L.O

Estaba yo pegándole duro al sánscrito, ideado para ser leído en voz alta y que tanto fascinó al físico Oppenheimer en Harvard, y que estudió con ahínco el poeta T. S. Eliot en la misma universidad e, incluso, enamoró a otro sanscritista vocacional, el novelista Aldous Huxley, cuando, de repente, pusieron en libertad a mi Leire del alma. ¡Qué alborozo! Bueno, también a Vicente Fernández, el ex de la SEPI (que no es una amiga de Anaís, Claudia, ni Jéssica, íntimas de Ábalos), y al socio de Cerdán, Antxon Alonso, por fin se van a poner las cosas en su sitio, mascullé, ¡mira que pensar, aunque solo fuera por un instante, que podrían haber cometido algún delito! Pero si Leire en aquel tiempo solo se dedicaba a participar en mesas feministas, y ahora vienen los fachas con estos infundios de las mordidas… No puedo menos que acordarme de la canción de Pablo Abatte, ‘Muérdeme otra vez’, cuando se le escucha me estremeces cuando me miras así/ traes calma cuando ya estás aquí/ se acelera el pulso al ritmo de tu piel/ junto a mí, al fin ya te tengo aquí. Y de los demás, qué decir, si solo pasaban por allí. Por si fuera poco, también detienen a los de Plus Ultra, previa entrevista de Rodríguez Zapatero con su CEO, Julio Martínez, y para más inri en los montes de El Pardo, por donde campaba Franco, ahora que celebra el Gobierno no sé qué de los cincuenta años de su muerte. Pero ZP no iba con sus hijas, que es importante dejarlo claro. Ahora, que el nombre de la aerolínea sea el del hidroavión que realizó por primera vez un vuelo entre España e Hispanoamérica, con el comandante Ramón Franco, uno de los cuatro tripulantes, es pura coincidencia que no debería ser sacada de quicio. Voy más lejos: no es verdad que estos compis encarezcan el precio de las cosas, desde la obra pública a los hidrocarburos, todo lo contrario, significan una nueva distribución de rentas, ¿y qué es el socialismo sino un nuevo reparto de rentas? En fin, estas cosas son elementales, y el que no las quiera entender allá él. De tres tramas tristes, nada, en todo caso no se quiere dejar a nadie atrás.

Y después, la inmensa tristeza que me invade por la muerte de Peixoto, José Manuel Pagoaga Gallastegui, ¡qué dolor!, un asesino en serie, pero no de una serie de televisión norteamericana, no. Menos mal que Arnaldo, un hombre de paz, no ha tardado en homenajearle, y es que todavía hay gente agradecida. El New York Times también defendió a Stalin y ocultó su genocidio durante años, recibiendo un Pulitzer por sus mentiras, así que tranquilos.

Después baja uno a la realidad de aquí, de la Ciudad del Paraíso, y se encuentra con los más viejos trucos de ventas (ni siquiera me atrevo a llamarle marketing), como en cierto establecimiento, que ni nombraré, en el Soho, que pide uno dos cañas y te quieren poner un plato de gambas, y si no pues te traen el pan y los cubiertos, como si fueras a comer, claro, ya no vuelves más. Ahora, lo más extendido en los establecimientos es que cuando pagas con tarjeta te pregunten ¿quiere usted la copia?, ¿por qué cree usted que le hacen esa pregunta? Pues eso. Entonces, nos vamos a comer a Christine Bedfor, en Méndez Núñez, heterónimo de Cristina Lozano, un hotelito de veintisiete habitaciones de trato exquisito por el servicio de sala, condumio muy apreciable -la recreación de la gilda, one point-, decoración cuidada, así que muy recomendable, querido lector. En la mesa hablamos de una buena noticia, que las hay, no se crean, la lucha entre el bien y el mal tiene estas cosas. Por ejemplo, la próxima entrada en vigor de que la palabra de los profesores no universitarios de Andalucía tendrá presunción de veracidad y que cualquier agresión o intimidación hacia los mismos será considerada como atentado contra la autoridad. Con el elevado número de agresiones de alumnos y padres, aplaudimos los comensales la nueva normativa. En cuanto a la Universidad, habrá «particularidades», eufemismo que servirá para cualquier desaguisado, ya verán. Allí fue donde nos enteramos de la masacre antisemita en Bondi Beach (Sidney) y guardamos un minuto de silencio, después, Borges lo rompió:

Alto en la cumbre

todo el jardín es luna,

luna de oro.

Más precioso es el roce

de tu boca en la sombra.

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