Opinión | La señal
Epstein toca el timbre
¿Qué pasa en los países de los que huyen sus naturales y emigran a nuestras costas?, ¿quién hará progresar esas naciones?

Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell. / agencias
Decía Nietzsche que el castigo del que se encierra para no ser herido es que se asfixia con su propio aire. Friedrich no sabía de Pedro, esa suerte tuvo, pero dio en el clavo. Entre los pobladores de los búnkeres que en el mundo han sido, en nuestra transición José Antonio Girón de Velasco fue uno de los más señalados, pero algunos también incluyen al que fuera presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, de algún parecido con Pedro. Según el historiador José Luis Rodríguez Jiménez, el concepto de búnker hace referencia a un conjunto de personas afectas a posicionamientos inmovilistas y asentadas en las instituciones del Estado entonces franquista, bien ¿y hoy?, pues del Estado sanchista, también inmovilista.
Por eso, no me asusto de los tratos de la extrema izquierda USA con el pederasta Epstein. Comprendo que la izquierda y sus tentáculos extremos cite a Trump, que también, pero a continuación, si se quiere rigor, a Clinton o Noam Chomsky, y hasta a Woody Allen, que no es precisamente de extrema derecha, por eso digo. Otros depredadores que andan sueltos por el zoo nacional se van dando a conocer a cuentagotas en nuestra actualidad líquida. ¿Y de qué género es la violencia que se calla en Moncloa?, pues del género hipócrita, predican y mira el acoso del que les que acusan, y el PP que no se ría, que el alcalde de Algeciras, Landaluce, sigue impertérrito mientras que la dirección se enroca, ¡qué sofoco, Juanma!
Volviendo a la sobremesa del otro día en un domicilio con cripta, es bueno distinguir entre mamíferos y mamones, porque mamíferos lo somos todos los de esta especie, pero mamones solo algunos, no sé si Ábalos, Cerdán, Tito Berni y tantos otros estarán de acuerdo, pero las cosas son como son.
Conviene también que nos dé el aire fresco y salir fuera. El coronel Pedro Baños, que tiene muchos que le escriben, dice en sus redes un secreto a voces, que hay importantes robos de algunas de las armas enviadas a Ucrania, unas cincuenta mil, calcula, desde el inicio de la invasión rusa. Algunos ya empiezan a hablar de lo que hasta hace muy poco callaba la mayoría farisea, y no se ha levantado más que un pico de la alfombra, y tiene cuatro, ¿verdad, Margarita?, infórmanos un poquito, porfa. Mientras, la UE acaba de prestar 90.000 millones de euros a Ucrania. Lo que pasa es que las élites europeas apoyaron a Kamala Harris y ahora tienen a Trump, y están jodidas, yo digo que no aciertan ni cuando se equivocan. Y ahora, problemas de familia: Macron, el pequeño Napoleón que no conoció la campaña de Rusia y al general invierno, se pelea con Merzt. ¿Saben ustedes cuál es el grado de aceptación de estos supuestos líderes en sus países? Macron apenas un 16 por ciento (IFOP-JDD), Merzt un 21 por ciento (INSA), y ahí siguen. Decía Montaigne que, incluso en el trono más alto del mundo, nos sentamos sobre nuestro culo, hasta ellos.
Y otra cuestión incómoda que se plantea en la mesa nada más acabar el primer plato, ¿qué pasa en los países de los que huyen sus naturales y emigran a nuestras costas?, ¿quién hará progresar esas naciones?, ¿y la responsabilidad política de cambiar los regímenes tiránicos, no será también de ellos, o se la endosamos al «otro» de Jacques Lacan? Claro, es muy cómodo hacerse estas preguntas desde el mullido Occidente frente a un plato de gambas, pero los pueblos tienen responsabilidades con sus territorios, digo yo, no solo con ellos mismos como individuos.
Pero que no pare la música, mi alcalde ha cumplido 83 años, y le felicito con cariño, siempre me pareció un gran alcalde, también es verdad que sus opositores fueron y son bastante flojos, excepto otrora Eduardo Martín Toval (con Magdy Martínez Solimán de escolta) y Francisco Oliva. Ahora, el thriller de si se presenta o no empezará en pocos minutos, pero que cumpla muchos más. Por cierto, mi pésame a los familiares y amigos de Gonzalo Padrón, DEP, y estos versos de Juan Ruiz, arcipreste de Hita, que criticó el poder corruptor del dinero y cómo este transforma a las personas, da dignidades a los necios y compra perdones y favores. Feliz Navidad, querido lector:
Sírvela, no te canses,
sirviendo el amor crece;
homenaje bien hecho no muere ni perece,
si tarda, no se pierde;
el amor no fallece
pues siempre el buen trabajo todas las cosas vence.
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