Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | El jugador número 13

Descubrimientos

El Unicaja, pese a mantener intactas las opciones de Copa del Rey, muestra dificultades en el rendimiento colectivo, con problemas para cerrar partidos y la falta de regularidad en el juego

Alberto Díaz intenta 'repartir' juego frente al Real Madrid.

Alberto Díaz intenta 'repartir' juego frente al Real Madrid. / ACBPHOTOS

Tras el partido del domingo frente al Real Madrid, el Unicaja sigue manteniendo las mismas posibilidades intactas para clasificarse para la Copa del Rey de Valencia del mes de febrero. A falta de 5 partidos (Joventut, Covirán Granada y UCAM Murcia, en casa, y Río Breogán y Valencia Básket, fuera), esa es la mejor noticia hasta ahora. En una temporada en la que se sabía que las cosas no iban a ser iguales que hasta ahora, la confianza tenía que seguir en este Unicaja, el crédito había que mantenerlo intacto.

Lo que viene pasando este curso es que la digestión está siendo pesada, algo que se ve en cómo va la evolución del equipo y cómo le está costando encontrarse nuevamente con lo que se quiere conseguir. Y lo cierto es que ese objetivo no va a ser el que hemos visto en la historia reciente.

Simplificando mucho lo que le está pasando al equipo, a los nuevos les está costando demasiado dar lo que se pretendía de ellos y los que estaban antes, pese a que han dado un paso adelante, o no es todo lo consistente que la competición y los rivales exigen o se está quedando corto.

Siempre se puede pedir paciencia y aquí en Málaga sabemos de eso. De hecho, el modus operandi del último rival, Sergio Scariolo, llevaba grapada la adhesión incondicional a esperar a que el equipo estuviera configurado del todo antes de empezar a rendir. Pero claro, era otra época y son otras circunstancias.

Lo que nos dice la actualidad, es que el Unicaja no le ha ganado aún a ningún equipo que esté por encima de él en la clasificación. Si se amplía la muestra a equipos de Euroliga, se añade al Kosner Baskonia. Y de los de abajo, el Morabanc Andorra sería la mala tarde que tiene cualquiera, como diría el gran Chiquito de la Calzada. Sólo son datos, pero ahora, para encarar la clasificación para el torneo de Valencia, los dos triunfos de distancia con el noveno clasificado (Dreamland Gran Canaria) necesitan más respaldo.

En el Unicaja de la historia reciente, se hablaba siempre de juego coral, de la tranquilidad que daba tener la conciencia de la aportación del grupo, con alguien que destacara puntualmente. Ahora, la sensación que tengo es que es más común en el funcionamiento del grupo que alguien se «borre» y que al final se le eche de menos.

Quizá por eso, por la falta de regularidad y por los problemas mostrados por el equipo a la hora de cerrar partidos (además repitiendo eso de perder una ventaja en poco tiempo de juego, y no me ciño a los dos últimos partidos, hay más en el resumen del año), no es raro estar a la expectativa ante los encuentros que vienen y no tener una confianza ciega en el equipo.

Lo mismo, quizá ante las dudas que siguen existiendo, sería necesaria una mayor intervención táctica por parte del banquillo, aunque tras varios años con un estilo muy marcado y el momento de la temporada en el que nos encontramos, no espero que salga ningún conejo de la chistera del entrenador, pero creo que es algo que el equipo necesita.

Junto a todas las incidencias de la temporada, con lesión de larga duración incluida, tenemos el caso de Xavier Castañeda, cosa que reconozco que no había vivido. En el Unicaja habíamos visto cosas como lo de Marco Spissu, Trevor Mbakwe o Devin Williams, que no llegaron a debutar de verde por razones médicas, aunque siguieran jugando y tanto el italiano como el estadounidense sigan en activo. Pero lo del exterior de pasaporte bosnio lleva camino de ser como esas grandes producciones cinematográficas, que aparte de la película tiene tanta intrahistoria alrededor que se genera un universo paralelo.

Ninguno de los sustitutos de los que se marcharon este verano del Unicaja iban a tenerlo fácil, pero con Castañeda se juntan muchas cosas, sobre todo porque aún no se ha visto nada de él, y el caso es que un jugador que es segundo máximo anotador de la competición que más equipos aporta a la Euroliga tras la española no suena tan mal.

Vale que los fichajes pueden no salir bien. Pero no se trata de pensar que sea malo, es que de momento no ha enseñado nada. Sin problemas de lesiones desde que está en Málaga, las veces que Ibon no ha contado con él han sido por decisiones técnicas, salvo una ausencia por un virus pasajero. Ahora, el Hiopos Lleida no hace efectiva la cesión por una lesión que ni se ha confirmado ni aquí se ha verbalizado, con lo que, si había misterio a su alrededor, esto va camino de no saber dónde ni cómo va a acabar.

Es complicado abstraerse de todo y sigo pensando que el problema aquí está en la cabeza del jugador, pero lamentablemente la solución parece cada vez más lejos. Como pronto, será en el año 2026, en el cual les deseo lo mejor.

Tracking Pixel Contents