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Opinión | Tribuna

El experimento de Extremadura

Al PSOE le han pillado con el pie cambiado, con un candidato cobijándose en el parlamento y sin solera

María Guardiola en su mensaje de Navidad

María Guardiola en su mensaje de Navidad / EUROPA PRESS

El experimento de Extremadura es la primera prueba del proceso que se va a desarrollar como mínimo hasta mediados de 2016. Hablamos del experimento de Extremadura porque la presidenta María Guardiola se negó a pactar hace dos años con Vox, para luego cerrar un acuerdo de gobierno. Primero fue Vox quien abandonó las coaliciones con el PP, pero ahora ha sido este quien ha forzado las elecciones porque veía cerca la mayoría absoluta de gobierno. Al PSOE le han pillado con el pie cambiado, con un candidato cobijándose en el parlamento y sin solera, tirón ni liderazgo, tras el reciente fallecimiento del anterior líder Fernández Vara. A la izquierda del PSOE ha habido una sola candidatura encabezada por Irene de Miguel e integrada por Podemos e Izquierda Unida, no por Sumar ni el resto de partidos que se integran en Sumar

De estas elecciones hay que extraer unas primeras conclusiones:

1) Sí, la derrota del PSOE es histórica; la victoria del PP, inapelable; el mapa lo dominan las derechas en un territorio hasta ahora hegemónico para los socialistas.

2) A la izquierda del PSOE sólo ha habido una candidatura, lo que puede resultar clave en un futuro.

3) Los populares creen imprescindible el pacto con la extrema derecha bien sea en gobierno de coalición, elección de la presidente o apoyo parlamentario. Esto es nuevo, no muestran ninguna aprensión a pactar de una u otra forma con la extrema derecha y más teniendo en cuenta que la presidenta de Extremadura se mostró reacia desde la primera convocatoria electoral. Hay que aceptar pues que el pacto en las derechas es algo que el PP acepta de salida en una u otra modalidad. Esto limita las posibilidades de acuerdo de gobierno estatal con el PNV y en alguna medida con Junts.

4)Vox ha subido, sin apenas hacer ni responsabilizarse de nada- o quizá por eso- ha ganado más de 40.000 votos; el PP vencedor ha perdido 10.000 votos; al PSOE le han votado 100.000 menos- un 14,2% menos- que en las últimas elecciones, de los que 20.000 han ido a Podemos IU- AV.

5) En porcentaje de votos todos suben excepto el PSOE, pero buena parte de sus electores, unos 60.000, se han abstenido. Hasta la fecha la participación más baja fue en 2019 con el 69% y en esta ocasión se ha quedado en un 62,7%.

6) Ahí pues un ligero trasplante de votos del PSOE al PP, menos que los que dejan el PP y votan a Vox.

7) La mayor sangría del PSOE es hacia la abstención, mientras que hay un porcentaje importante de votantes socialistas que van a Podemos-IU.

8) El CIS de Félix Tezanos acertó. Se ha escrito tanto contra Tezanos que es de justicia reconocer sus aciertos y tenerlo más en cuenta en los próximos experimentos. Los resultados de este domingo encajan con las horquillas dadas a conocer por el CIS el pasado 28 de noviembre menos en el caso del PSOE, le pronosticaba entre 19 y 22 y se quedó en 18. Algunos institutos de opinión privados se han vuelto a equivocar al dar por segura una mayoría absoluta del PP. En las zonas urbanas, Cáceres y Badajoz, sí ha sido así, pero no en las ciudades mas pequeñas y pueblos.

9) La sugerencia del expresidente extremeño, Rodríguez Ibarra de abstenerse, para evitar que la derecha se una con la extrema derecha, ha caído en saco roto tanto en su partido, el PSOE, donde parecen mantener el planteamiento de Sánchez de “no es no”; como en el PP que ya han decidido coaligarse con Vox de una u otra forma, coalición, apoyo parlamentario, etc. No habrá gran coalición, pacto de los dos partidos mayoritarios en España.

10) La unión de las derechas está decidida y sin complejos, aunque retraiga la fuga de voto al PP, desde el centro y centro izquierda. La fórmula de unión para la izquierda del PSOE cuestiona el futuro de Sumar y de cuál es su papel ahí. La abstención es de la izquierda mientras que la derecha está movilizada contra el presidente Sánchez.

Los próximos experimentos serán, de momento, en Aragón, en Castilla y León y en Andalucía en junio. La duda es si Sánchez buscará el efecto arrastre- todavía sigue siendo el líder más valorado- con las elecciones andaluzas o con las municipales de 2017. Habrá que ver las tendencias en intención de Voto en los próximos barómetros del CIS.

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