Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Viento fresco

Chicles en Moncloa

El líder del PP visitará a Sánchez el lunes por lo de las tropas de Ucrania

Pepa Millán, portavoz de Vox: «Si Feijóo va a Moncloa, los pactos pueden verse afectados».

Pepa Millán, portavoz de Vox: «Si Feijóo va a Moncloa, los pactos pueden verse afectados». / Efe

Feijóo tiene una nueva oportunidad de ver la Moncloa por dentro y sopesar si en caso de gobernar cambiaría las cortinas, el suelo o los jarrones. Zapatero contó una vez en una entrevista que al poco de llegar a Moncloa se le ocurrió comentar que le gustaban las almendras y que entonces un funcionario ordenó que se colocaran cuenquitos con almendras en diversos sitios estratégicos del palacio presidencial.

No consta que Rodríguez Zapatero engordara o que le acabara tomando tirria a las almendras ni sabemos cuál es el caprichito entre horas de Sánchez, que lo ve uno como más de chicles que de frutos secos.

Rajoy quizá tenía afición a los caramelos mentolados; Aznar se encargó de publicitar que se pirraba por el helado de café y Suárez ya sabemos que vivía a base de Ducados.

Felipe González mandó construir una bodeguilla para convidar a artistas. Cuando se cansó de que le dijeran verdades espoleados por el mollate, la madrugada y la francachela, comenzó a invitar a escritores, que bebían lo mismo o más pero que en lugar de dar risotadas se ponían graves y solemnes a hablar de sus obras y resultaban más inofensivos.

El caso es que Sánchez lo ha citado por lo de la tropas en Ucrania, que si las mandamos o no, Alberto. Tiene que decidirlo el Congreso. Pero en estas ha terciado Abascal y ha venido a decir que el líder del PP es dócil y traidor. Feijóo por su parte afirma que su obligación es ir cuando lo llama el presidente por un asunto de Estado. El reto de esta columna es no mencionar aquello de «si tú me dices ven, lo dejo todo».

El jefe de los populares le ha dicho al de Vox que él no es el líder de un partido antisistema y que ya sabe que Pedro Sánchez lo trata con mucha frecuencia de engañar.

El encuentro monclovita será el lunes, así que Sánchez goza de unos días para decidir si pone pastitas de té a Feijóo o bien, según la hora, un vinito y un poco de empanada, alimento que podría ser tomado por Feijóo como una indirecta sobre su estado mental.

La oposición pía celosa viendo como el viejo bipartidismo sobrevive y se entiende cuando hace falta. Feijóo va a sentarse en el mismo sillón donde el otro día se sentó Oriol Junqueras, que es más corpulento y pide más dinero. Le pondrían embutido. Es de esos hombres que no se fijan en las cortinas. Si no son catalanas.

Tracking Pixel Contents