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Opinión | Málaga de un vistazo

Las estatuas del puerto

La Real Academia de Bellas Artes de San Telmo cuestiona el tamaño de las estatuas del puerto y el currículum del escultor, insinuando un posible interés en la elección del artista

Ginés Serrán posa con la estatua de Venus tras la polémica colocación en el puerto de las gigantes esculturas.

Ginés Serrán posa con la estatua de Venus tras la polémica colocación en el puerto de las gigantes esculturas. / Jorge Zapata (EFE)

Tenemos un nuevo debate en la ciudad: las estatuas del puerto. Por si hay algún lector ajeno aún a esta nueva controversia, algunos actores de la sociedad civil han alzado su voz criticando la instalación de dos estatuas de importantes dimensiones en la entrada del puerto, a la altura de la plaza de la Marina. Personalmente, unas estatuas de ocho metros me parecen exageradas, pero no es menos cierto que en los alrededores del puerto de Málaga hay edificios que miden mucho más de esos ocho metros, por lo que el impacto visual puede que sea relativo. En cualquier caso, no es esto de lo que quiero hablarles. La cuestión es que uno de los adalides de esta respuesta ciudadana ha sido la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, que ha hecho legítima crítica sobre el tamaño de las estatuas, pero que también ha criticado el currículum del escultor progenitor de dichas imágenes, llegándose a afirmar que para ser escultor hace falta una formación concreta y que entienden que este autor habría llegado «muy rápido» al punto de poder colocar dos obras suyas, nada más y nada menos, que en este enclave de la ciudad. Sin querer ser malpensado, puedo entrever un reproche sobre que no se haya buscado en el seno de esa Real Academia al autor que pudiera realizar dichas obras. Porque veo en cada debate en el que participo que sólo una minoría debate desde las ideas que entiende más justas o convenientes, y que la gran mayoría debate desde las ideas o conceptos que más le benefician, lo que me ha hecho autoimponerme la regla de analizar qué interés tiene la persona que argumenta u opina, por si las moscas. Porque la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero, pero lo que dice Agamenón quizá lo diga porque le conviene y no porque sea la verdad.

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