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Opinión | Málaga de un vistazo

El premio invertido

¿Es justo recompensar con más trabajo y responsabilidad a quienes demuestran diligencia (a menudo sin una compensación justa)?

Higuera

Higuera / L.O.

¿Se recompensa siempre a quien más lo merece? Seguro que si ha trabajado en equipo se lo ha preguntado. Una noche me dijo mi amigo Ricardo Bertocchi: «Quien cava mucho y bien, lo único que logra es una pala más grande». Me hizo reír por su ocurrencia. Luego le di una vuelta y comprendí lo duro y cierto del mensaje. Cuando alguien muestra diligencia y compromiso, a cambio suele recibir una mayor carga de trabajo y responsabilidad, no siempre acorde al salario, y por ende, de reproches u objeciones si, como humano, se equivoca, lo que aumenta su estrés y mina su ‘animus laborandi’.

Sin embargo, quien no se moja, es sumiso y se escaquea, logra a cambio recibir gratitud incluso en más ocasiones. Tanto en gestos como en mejora de condiciones. No es algo generalizado, pero se da con una frecuencia carente de toda lógica. ¿Quién entendería que se premie más al trabajador que calienta una silla frente al que más esfuerzo real dedica a sacar el trabajo adelante? Nadie, pero ahí entran factores a menudo inentendibles que van más allá de la labor en sí.

La percepción es la misma que la de la fábula del agricultor y las higueras: Érase un agricultor que tenía dos higueras. Una de ellas era generosa en higos, mientras que la otra era bastante rácana.

Aquel hombre surtió a la menos eficiente de multitud de suplementos vitamínicos, mientras que a la primera, viendo que era fértil y abundante, no sólo no la cuidó sino que la exprimió hasta la extenuación. El agricultor acabó malgastando su dinero en la segunda y perdiendo la primera. Para cuando cayó en la cuenta, ya era tarde, y al final, sólo pérdidas. Ni higos ni brevas.

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