Opinión | Zona Press
La autoridad del entrenador
La destitución de Xabi Alonso por el Real Madrid, tras perder la Supercopa, destapa un conflicto donde los jugadores parecen tener más poder que el entrenador

El entrenador del Real Madrid, Xabi Alonso. / Alberto Gardin/ZUMA Press Wire/d / DPA
La noticia bomba de esta semana en el deporte español ha sido la destitución de Xabi Alonso. Su club lo anunció en un comunicado en el que se explicaba que había sido una decisión de mutuo acuerdo entre ambas partes. Después, como pasa siempre, la parte interesada en contar la verdad de lo sucedido filtra que no ha sido un acuerdo sino una decisión unilateral por parte del club al negarse Alonso a que la preparación física del equipo fuera dirigida por un empleado del club que no pertenecía a su staff.
Lo sorprendente de la decisión quizás fue el momento. El equipo que dirige el técnico donostiarra había sido derrotado por el Barcelona en la final de la Supercopa de Arabia. El resultado fue de tres a dos, con un último gol de rebote por parte del Barça y dos oportunidades clarísimas por parte del Madrid en el minuto final del partido. Si una de esas dos oportunidades se hubieran materializado, el partido hubiera ido a los penaltis.
Pero la realidad es que el Madrid había competido como un equipo pequeño contra el Barcelona. Los de Alonso jugaron una primera parte encerrados atrás, sin querer jugar el balón. En la segunda parte fueron un poco más a buscar el partido, pero sin jugar bien al fútbol, muy lejos de lo que quizás le gustaría a su afición.
Por eso resulta curioso que por perder un partido que bien se pudo haber empatado echen al entrenador del equipo. La verdad es que esto es lo mejor que le podía pasar al bueno de Xabi Alonso. Su situación en el club era crítica y se notaba que lo estaba pasando mal, que estaba sufriendo.
Partamos de la base de que el entrenador no es el dueño del club. Es un error grande ponerse en sus manos para que sea él quien tome todas las decisiones importantes. El entrenador es un empleado del club igual que los jugadores. Pero siendo todos empleados, la jerarquía no puede ser la misma, evidentemente. Ninguno, ni entrenador ni jugadores, pueden estar por encima del club. Ahora, es obvio que el entrenador está para definir cómo debe jugar el equipo y qué jugadores deben jugar cada partido.
Supongo que cuando se fichó a Xabi Alonso se le fichó para que implantase ese método de trabajo, ese estilo de juego con el que hizo historia en Alemania. Entiendo que se buscaba un entrenador joven y moderno pretendiendo que su nuevo equipo jugase a un fútbol moderno en el que todos presionen y trabajen los 90 minutos de un partido. Y eso de trabajar 90 minutos, de que todos ataquen, pero también todos defiendan, solo se consigue si se trabaja cada día en los entrenamientos, si hay una capacidad de sacrifico alta.
Si tomas esa decisión, la de fichar a este tipo de entrenador para que haga jugar a tu equipo con ese estilo moderno que no es más que el estilo de los mejores equipos de Europa, tienes que creer en él. Y eso es darle los mimbres que te pide en primer lugar. Si te pide un medio centro no le puedes dar otro media punta, por ejemplo. Pero incluso mucho más importante que eso, si se produce cualquier tipo de conflicto tienes que ponerte de parte del entrenador, mucho más si encima tiene razón.
Aquí está el problema. En este Real Madrid los jugadores están por encima del club y, lógicamente también están por encima del entrenador. Cuando a Vinicius no le dan el Balón de Oro el club decide no acudir a la gala de premios a pesar de que el club y el entrenador de aquel momento están premiados. Aquí tenemos un ejemplo claro de que Vinicius ya estaba por encima de Ancelotti en aquel momento. Cuando Xabi pone a trabajar a los jugadores en el día a día porque ese es el camino si quieres trabajar 90 minutos en el partido, estos tienen la posibilidad de ir al despacho del presidente y rajar del entrenador. Se quejan hasta de los vídeos que les mandan ver. Van al despacho de Florentino Pérez, son escuchados y este se posiciona con los jugadores. Se posiciona hasta el punto de que cuando uno de ellos es cambiado puede montarle un pollo público a su entrenador sin recibir sanción ni reprimenda alguna por parte del club.
Este tipo de situaciones hacen que los jugadores sientan más poder que el entrenador y en ese momento el entrenador está muerto. Y mientras esa filosofía no cambie da igual el entrenador que dirija ese equipo, seguirá estando muerto porque está en manos de un grupo de chavales inmaduros y multimillonarios que no quieren trabajar y que encima son peores que los que había antes.
Lo que más me llama la atención de todo esto es que Florentino ya pasó por esto, ya se puso en manos de los jugadores en un pasado no tan lejano y eso le costó la dimisión. Ahora vuelve a caer en el mismo error demostrando que no aprendió del pasado y encima lo hace poniéndose en manos de un grupo de jugadores que son mucho peores que los de aquella otra vez. Mientras ese hombre no se dé cuenta su club estará a la deriva sin posibilidad de competir contra los mejores. Mientras tendrá que ver cómo el entrenador al que despreció, Xabi Alonso, triunfará en el siguiente club en el que fiche. Y si no, tiempo al tiempo.
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