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Opinión | La señal

El dinosaurio todavía estaba allí

El Puerto de Málaga cede y las esculturas del Apolo y la Venus solo permanecerán seis meses, a pesar de que se había firmado un acuerdo para que estuvieran 25 años

Ginés Serrán posa con la estatua de Neptuno.

Ginés Serrán posa con la estatua de Neptuno. / efe

No se dirá que no está movidita la actualidad, o lo que sea eso que pasa todos los días, y es que no necesita uno suscribirse a ninguna plataforma, ¿para qué?, están el Apolo y la Venus del puerto de mi caballa Ginés Serrán Pagán, y antes el hotel del dique de Levante, como en su día el albero de la Plaza de la Marina o el pavimento de Félix Sáenz. Las tropas más osadas hace tiempo que pasaron al ataque desde sus armadas frente a la bocana como si se tratara de un asedio naval, todo porque están perdiendo cuota de pantalla y hay competencia por levantar la voz frente al extraordinario desarrollo de la ciudad. Es la guerra cultural que se agita y la mona que sigue vestida de seda. Pero ahora el Puerto cede y las esculturas solo estarán seis meses, cuando se había firmado que 25 años. No sé si Carlos Rubio es un junco o una caña, la verdad.

Con la Agencia Tributaria -vulgo Hacienda- es peor, qué duda cabe. No encuentra uno cita en una sede cercana, te acercas a Héroes de Sostoa -¿por cierto, cómo van las obras del edificio que se abandonó y en el que se tardó tanto tiempo en empezar a trabajar y que cada día que pasa cuesta dinero público?- y ya son los guardias los que te paran, no vaya a ser que vayas a extraer a Maduro, y después te dicen que la Agencia Tributaria funciona como la Seguridad Social, que se lee como igual de mal, y que si no encuentras cita que sigas insistiendo en la red hasta que la pilles. ¡Fastídiate, súbdito insolente!, me digo.

Pasa como en el Ayuntamiento, que se cae parte del techo, sin revisión desde 2008, y no hay responsabilidades de ninguna clase, precisamente de la institución que sí se las exige a los ciudadanos y les sanciona si no algo más. La doble vara y esas cosas que son tan de las satrapías como Irán. En realidad, defendemos un Estado que nos asusta por su poder. Pobrecitos.

Peccata minuta es lo del Instituto Social de la Marina, que no sé si a estas alturas tiene ya competencias no solo en la mar sino también en el tráfico por tierra porque alguien pega carteles con fixo en sus paredes prohibiendo aparcar motos. ¡Habrase visto!

Después me peleo con Mateo, el robot de Quirón, que me interrumpe cuando hablo y no contesta mis preguntas, le mando callar y, solo entonces, me pasan a una operadora de carne y hueso, lo que hay que luchar, madre mía.

Pero también es verdad que cada día casi un millón y medio de personas no acuden a su puesto de trabajo en España, y aunque la mayoría de las ausencias -faltaría plus- se deben a bajas médicas, es gravísimo que el 21,2 por ciento, no las justifiquen, ¿para qué?, si cuela…, se dirán.

Eso sí, hay dos denuncias contra Julio Iglesias de hechos, supuestamente, de 2022, aunque se presentaron hace unos días, ¿por qué tanta prisa? En fin, aunque son diligencias previas, Toni Morillas se adelanta a que quiten el nombre del cantante de las calles solo porque lo han denunciado, presunción de inocencia se llama; pregunta: si un ciudadano la denuncia a ella mañana ¿dimite pasado? Veremos qué pasa en el juzgado, que es donde en democracia se dirimen las denuncias y no en los paredones de ejecución de las redes, que la ignorancia es muy valiente.

Por lo demás, el almuerzo en La viña bonita -con una tapa premio perchelero, lasaña de boquerones- fue muy divertido, lo interesante llegó del más joven cuando dijo aquello del cuento más corto del mundo, el de Augusto Monterroso, que consta de solo siete palabras: «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí», y se lo decía a Feijóo, que cree que Sánchez se va a rendir. Quien se atreve gana, who dares wins, el lema del SAS, debe pensar el archosaurio. La desaparición de los pavos reales del Colegio de Arquitectos nos llevó a unos orujos de Lagar de Cervera que, por cierto, ahora son propiedad del grupo bodeguero La Rioja Alta en la D.O. Rías Baixas, un asunto (el de las galliformes) para escribir un libro. En los Decires del Marqués de Santillana se lee:

Días ha que me prendistes

e sabedes que soi vuestro,

días ha que vos demuestro

la llaga que me fezistes.

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