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Opinión | Historia de Marbella

Las páginas oscuras

La crónica negra nunca ha faltado en los periódicos y hacer su seguimiento significa encontrar grandes acontecimientos

Centro Cultural de  San Pedro Alcántara,ubicado en El Ingenio.

Centro Cultural de San Pedro Alcántara,ubicado en El Ingenio. / L. O.

La historia, como la vida misma, se nutre de luces y sombras; de páginas luminosas y de otras muchas sumidas en la oscuridad. La crónica negra nunca ha faltado en los periódicos y hacer su seguimiento significa encontrar los resortes de grandes acontecimientos, generalmente implicados en el mundo de la política y, las más de las veces, integrantes del devenir cotidiano.

Dos pinceladas, referidas a sucesos producidos en Marbella en la década de los cincuenta del siglo XX, resultan ilustrativas. El primero de ellos se ubicó geográficamente en la zona del Ingenio de San Pedro Alcántara. Era el 12 de junio de 1956 cuando a las cinco de la tarde, a la altura del kilómetro ciento setenta y siete de la carretera Málaga-Cádiz, se produjo un grave accidente de tráfico con el resultado inicial de una menor fallecida y dos adultos en estado grave.

Gonzalo Alfonso Fernández de Córdoba Larios, marqués de Povar, de 22 años de edad, viajaba hacía Málaga, procedente de Algeciras, donde residía, aunque era natural de Málaga. Iba acompañado de la joven, de 24 años de edad, María Soledad Bohórquez Escribano, jerezana, hija del ganadero Fermín Bohórquez.

Al llegar a San Pedro Alcántara se encontraron con que la niña, de 14 años de edad, María Rodríguez Montes, cruzó la carretera portando un botijo. El conductor, para intentar evitar el atropello, viró bruscamente a la izquierda, pero no logró esquivar a la menor, que murió en el acto. El automóvil volcó y chocó contra un eucalipto, quedando prácticamente incrustado, produciéndose un cortocircuito y comenzando a arder; gracias a la rápida intervención de un vecino de San Pedro, conocedor de mecánica de motores, los ocupantes no perecieron calcinados.

Los dos resultaron gravemente heridos, especialmente la mujer, con fractura de la base del cráneo. El marqués presentaba heridas de menor gravedad: fractura del fémur izquierdo, herida en el antebrazo izquierdo y conmoción cerebral. En aquellos tiempos un largo trayecto de la carretera de Málaga-Cádiz se encontraba flanqueado por eucaliptos.

Fueron trasladados al Sanatorio de la Purísima de Málaga, atendidos por el doctor Horacio Oliva. A las dos y cuarenta y cinco de la madrugada María Soledad Bohórquez falleció. El marqués de Povar se recuperó. A pesar del escaso parque automovilístico de entonces, y la poca afluencia en las carreteras, eran frecuentes los accidentes, con especial registro de atropellos en vías urbanas.

La segunda página negra nos sitúa en la zona de Las Chapas, concretamente en la finca del abogado Salvador Guerrero, actualmente la Urbanización Elviria, en el mes de julio de 1957. Desde primeras horas de la mañana del sábado 6 de julio, cinco obreros se encontraban trabajando en las obras de prospección de agua en un pozo. Debido a la emanación de gas, resultaron intoxicados.

Se consiguió rescatar a tres de ellos con síntomas de asfixia, pero los otros dos, cuando eran izados, perdieron el conocimiento y se precipitaron al fondo del pozo; eran Maximiliano García Ríos, de 35 años, natural de Churriana, y Rafael Ruiz Jiménez, de 20 años y vecino de Málaga.

El Ayuntamiento de Marbella comunicó lo sucedido al Gobierno Civil y pidió la intervención del Servicio de Bomberos de Málaga. Rápidamente llegó a Las Chapas un retén dirigido por el comandante Fernando Souvirón Huelin. El pozo tenía una profundidad de 25 metros con 8 de agua. Se constató que el descenso al pozo se había efectuado con el equipamiento adecuado y careta antigás, no se averiguó el motivo de que las mascarillas resultaran ineficaces, ni si el gas era metano o radón.

Las tareas de rescate consiguieron extraer a los dos obreros, pero ya sin vida. Los dos trabajadores eran muy conocidos en la zona. Para el levantamiento de los cadáveres y traslado al depósito judicial para ser sometidos a la autopsia, intervinieron el juez de instrucción de Marbella, Antonio Martínez Carrera y el médico forense Antonio Maíz Viñals.

Entre las autoridades que se trasladaron al lugar del accidente se encontraban el delegado provincial de Sindicatos, Adeodato Altamirano; el alcalde de Marbella, Francisco Cantos Gallardo, y el delegado local de Sindicatos, Mateo Álvarez.

El suceso supuso una conmoción entre los vecinos de la ciudad, especialmente por lo muy conocido que resultaba el lugar. Ambos recibieron sepultura en el cementerio malagueño de San Miguel.

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