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Opinión | 360 grados

Meter con calzador a Ucrania en la UE

La Comisión Europea busca acelerar la adhesión de Ucrania, flexibilizando las condiciones de ingreso, lo que podría generar un agravio comparativo para otros países candidatos

Donald Trump saluda a Vladímir Putin a su llegada a Alaska para la cumbre del pasado agosto.

Donald Trump saluda a Vladímir Putin a su llegada a Alaska para la cumbre del pasado agosto. / Julia Demaree Nikhinson / AP

La Comisión Europea y algunos países miembros tratan de meter a Ucrania con calzador en el club europeo, acelerando el proceso de adhesión y flexibilizando las condiciones para su ingreso.

Se trata, como escribía el otro día el diario británico The Financial Times, citando a funcionarios anónimos, de la que llamaba una adhesión “lite”, es decir más ligera como la CocaCola.

Según esas fuentes, Ucrania tendría, una vez dentro de la UE, menos influencia sobre las decisiones de sus miembros, carecería de los mismos derechos de voto en las cumbres o reuniones ministeriales. Algo que no ha ocurrido nunca antes.

Kiev accedería sólo gradualmente al mercado único, a sus subsidios agrícolas, a los fondos de desarrollo, una vez cumplidas ciertas condiciones.

Todo ello representaría una excepción, un cambio profundo con respecto a lo acordado en 1993, que exigía a todos los candidatos el cumplimiento de un conjunto de medidas antes de poder entrar.

El eventual ingreso de Ucrania en esas condiciones favorables supondría un agravio comparativo para otros candidatos como los países de los Balcanes occidentales que llevan años esperando a la puertas de la UE.

Por no hablar de la musulmana Turquía, que lleva nada menos que desde 1999 esperando en vano ser admitida a ese club de países cristianos.

La entrada de Ucrania en la UE, aunque fuese con esas condiciones muy especiales, seria en cualquier caso un problema para muchos de sus actuales miembros.

Su PIB ajustado según el poder de compra es inferior al de Bulgaria, actualmente el país más pobre de la UE.

Ucrania se convertiría así en un gran recipiente neto de la UE y dinamitaría, según los críticos, el presupuesto comunitario.

El Gobierno del húngaro Viktor Orbán se opone al ingreso mientras dure la guerra con Rusia, y habría que buscar por tanto la forma de soslayar su seguro veto.

Otros países y no sólo los de la Europa central y del este como la propia Hungría, Eslovaquia, Rumanía, sino también Países Bajos temen la competencia que representaría Ucrania para sus sectores agrícolas aunque no lo expresen siempre en público.

Otros prefieren fijarse por el contrario lo que podría aportar militarmente Ucrania a una UE cada vez más militarizada con su ejército ducho en la guerra y una industria armamentística innovadora.

Según un funcionario de la UE, el eventual ingreso de Ucrania es, sin embargo, “una trampa tendida por Putin y de Trump para sembrar la discordia” en el club europeo. Ya lo vemos, la culpa es siempre de Putin.

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