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Opinión | Viento fresco

Anillos

La frase «le viene como anillo al dedo» presupone que todos los dedos son iguales de aptos: el pulgar no adelgaza

Boda de la princesa noruega Martha Louise y el empresario Durek Verret (2024).

Boda de la princesa noruega Martha Louise y el empresario Durek Verret (2024). / l.o.

El anillo es el flotador del dedo, que sin embargo puede hundirte. El anillo es un aro por el que pasas o un círculo distintivo que te permite ser vicioso oficial, homologado, pero con una sola persona, por lo civil o la Iglesia. Al anillo, cuando le dicen que es un diminutivo, le sienta como el culo.

Hubo anillos que contenían veneno, lo cual es una noticia que no va a matarte del susto. Hay anillos impostores que simulan ser de plata y los más osados quieren parecer de oro. Ver ‘El señor de los anillos’ no te compromete. Dice la diseñadora Jennie Kwon que «una joya tiene el poder de ser esa cosa pequeña que puede hacerte sentir única». O único. El único tonto que paga por algo así.

Cuando usamos el dicho «le va como anillo al dedo» presuponemos que a todos los dedos le sienta bien un anillo, lo cual es una alegría para el pulgar, que no logra adelgazar. Y para el meñique, que es donde llevan los anillos los dudosos y los horteras, no descartándose que también lo usen los biciclistas que se empeñan en invadir la acera de los peatones.

Está feo señalar que al índice no le va bien un anillo. Un anillo de compromiso en el dedo anular sería un contrasentido. Pero si usted sabe latín, rechazará la boutade, ya que anular bien de anillo no de invalidar.

No por mucho anillar amanece más temprano, aunque el anillado de los flamencos en la laguna de Fuente de Piedra, pueblo malagueño, rito anual, se hace al alba. El anillo proporciona información sobre tan bello animal, lo mismo que el anillo (si lo lleva o no) nos proporciona información sobre esa mujer o ese hombre que bebe en la barra mirando y buscando conversación. Un anillo es un arma cargada de futuro. «La alianza de boda es el cero a la izquierda de la soltería», bien podría haber dicho Gómez de la Serna. El beso al anillo del obispo es deporte olímpico para el beato. Al joyero, el anillo es la joya que le queda más redonda.

Un anillo en un dedo significa que se tiene un compromiso; dos, significa que no hay compromiso con la elegancia. Un anillo en la oreja es un asunto pendiente.

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