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Opinión | 360 grados

Los valores de Israel no son los del verdadero judaísmo, afirma el historiador Avi Shlaim

El historiador israelí Avi Shlaim denuncia que los valores de Benjamín Netanyahu se oponen al verdadero judaísmo, que defiende la paz, la verdad, el altruismo y la justicia

Avi Shlaim.

Avi Shlaim. / l.o.

Los valores del Israel de Benjamín Netanyahu son diametralmente opuestos a los del verdadero judaísmo, afirma el veterano historiador israelí Avi Shlaim.

Éstos son «paz, verdad, altruismo y justicia», explica el autor de ‘El genocidio de Gaza’ entre otros libros y profesor emérito de Relaciones Internacionales de la universidad británica de Oxford.

El verdadero judaísmo, sostiene, manda siempre posicionarse al lado de los desamparados, los desvalidos.

Shlaim denuncia la fortísima influencia del lobby israelí en Gran Bretaña, sobre todo en la clase política, algo que ocurre también, por ejemplo, en Estados Unidos.

El 80 por ciento de los parlamentarios tories son miembros de ese grupo de presión como lo es también la mayoría de los ministros, explica Shlaim.

La organización Amigos laboristas de Israel es también una organización claramente sionista, que usa el ‘antisemitismo’ como arma para silenciar o difamar a los críticos, afirma.

El actual primer ministro, Keir Starmer, es, según el historiador, ‘un sionista incondicional’, que ha llevado a cabo ‘una caza de brujas’ contra la organización Voz Judía por el Laborismo, de la que Shlaim forma parte.

Starmer combatió a sus miembros porque, como explica el historiador, «apoyábamos al anterior líder del partido laborista, Jeremy Corbyn, y defendíamos los derechos del pueblo palestino».

Shlaim dice haber abandonado definitivamente la idea de los dos Estados que defendió durante muchos años y es hoy partidario de un único Estado democrático con igualdad de derechos para palestinos y judíos.

El historiador emérito, que sirvió con orgullo en el Ejército israelí, empezó a cambiar de opinión tras la guerra de los Seis Días de 1967, cuando, según explica, Israel se convirtió en «brutal fuerza policial de un Estado brutal».

Los acuerdos de Oslo de 1993 entre el Gobierno israelí y la Organización para la Liberación de Palestina le infundieron ciertas esperanzas, pero el primer ministro Isaac Rabin fue asesinado dos años después, el Likud recuperó el poder y Benjamín Netanyahu se dedicó a desmantelar todo lo acordado.

Y en los dos últimos años, tras ‘las atrocidades de Gaza’ se aceleró su ‘desencanto’ personal con Israel, según confiesa.

«Actualmente tengo más en común -explica- con los judíos británicos y de la diáspora que con los de Israel».

«Netanyahu afirma siempre que Israel es el Estado más seguro del mundo para los judíos, pero la verdad es que actualmente es el más inseguro», sostiene Shlaim.

El historiador es también tremendamente duro con el papel desempeñado por el Reino Unido durante el Mandato Británico y su contribución a la actual tragedia porque «robó Palestina a los palestinos para dársela a los sionistas».

Y es al mismo tiempo muy crítico con la BBC, la emisora pública británica, a la que acusa de reflejar sólo el punto de vista de Israel y del Gobierno de Keir Starmer.

La emisora tiene buenos reporteros, pero sus jefes son «cobardes y tienen miedo de disgustar al lobby israelí», afirma.

Shlaim critica también al viceprimer ministro británico David Lammy, quien negó que pudiese hablarse de ‘genocidio’ a propósito de Gaza como cuando se habla de Ruanda o del Holocausto.

El concepto de genocidio no sólo vale para los judíos del Holocausto, sino para lo que sucede en Gaza y Cisjordania, explica Shlaim.

Y el Reino Unido, añade, está obligado por la Convención para la Prevención y Sanción del Genocidio que firmó en 1948, a no vender ni comprar material de guerra a Israel ni tecnología que ese país pueda emplear contra el pueblo palestino.

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