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Opinión | 360 grados

Putin rompió al fin su silencio

Putin es invitado por Trump para integrar la Junta de la Paz, según el Kremlin

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Llevaba días el presidente ruso, Vladimir Putin, sin hablar pese al secuestro en alta mar de unos cargueros con bandera de su país, el ataque de EEUU a Venezuela o el llevado a cabo con drones supuestamente ucranianos contra una de sus residencias.

Muchos se hacían conjeturas sobre los motivos de su largo mutismo, y hay quien lo atribuyó a las celebraciones navideñas, que en Rusia se celebra el 7 de enero, según el calendario juliano seguido por su iglesia ortodoxa.

Por fin Putin decidió hablar y lo hizo aprovechando la presentación de credenciales de los nuevos embajadores en su país.

Según quienes siguen muy de cerca lo que sucede en Rusia, entre ellos el veterano historiador estadounidense de origen ruso Vladimir Brovkin, su silencio tuvo que ver con un acalorado debate en los medios rusos y en la dirección militar y política del país.

Muchos criticaban a Putin por la que consideraban excesiva contención frente a las continuas provocaciones de Occidente y argumentaban, por ejemplo, que en otros tiempos, nunca se había atrevido EEUU a confiscar un carguero soviético en alta mar.

Putin parecía en cambio pensar que ninguna de aquellas provocaciones, tampoco el ataque a un país amigo como Venezuela, debían distraer a Rusia de su principal objetivo: su «operación militar especial» en Ucrania.

Rusia había enviado además un claro mensaje a Occidente, lanzado además su arma convencional más poderosa, un misil hipersónico, contra un depósito de gas cerca de Leópolis, es decir muy cerca de la frontera polaca.

Los generales rusos se habían quejado también supuestamente al Kremlin de la excesiva tolerancia con Polonia, país por donde entraba la mayor parte de las armas de la OTAN destinadas a Ucrania.

Con el lanzamiento del Oreshnik tan cerca de territorio de la Alianza Atlántica, Moscú parecía dar a entender que lo mismo que podía, llegado el caso, atacar cualquier base militar del enemigo.

En su discurso ante los embajadores, Putin reiteró además su propuesta de una nueva arquitectura de seguridad colectiva en Europa que incluyese también a Rusia.

Propuesta que ya había formulado en diciembre de 2021 y por la cual la OTAN no sólo no debía continuar su expansión hacia el este, concretamente a Ucrania y Georgia, sino que debía retirarse además a las fronteras de 1997.

Esto significaba que debía sacar las tropas y el armamento de los países que se adhirieron a la OTAN a partir de aquel año: es decir prácticamente todos los del antiguo Pacto de Varsovia.

También se prohibiría la instalación en cualquier parte de Europa de misiles de alcance medio y de modo especial allí desde donde se pudiese territorio enemigo.

Estados Unidos y los países de la OTAN rechazaron entonces lo que consideraban un ultimátum del Kremlin. Y la respuesta rusa fue la invasión de Ucrania, iniciada el 24 de febrero de 2022 y que siguió a ocho años de guerra civil entre las fuerzas de Kiev y los separatistas rusófonos del Donbás.

La repetición ahora por Putin de aquellas propuestas significa, según algunos, un endurecimiento de la postura del Kremlin ante lo que allí se ve como la obstinación de los líderes europeos en continuar alimentando con sus armas una guerra que deberían saber que no pueden en ningún caso ganar.

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