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Opinión | La voz alzada

Málaga

Utopía 2026

Recogieron la fiesta de la que solo habían oído hablar a sus mayores, para vivirla en su presente e intentar entregarla a sus hijos y nietos

Claudio y sus senadores, Carnaval de Málaga en 1979.

Claudio y sus senadores, Carnaval de Málaga en 1979. / https://carnavalmalaga1979.blogspot.com/

Viví muy de cerca cómo mis parientes y su círculo de amistades se unieron al fenómeno carnavalesco a partir de 1979. ¿Por qué unas familias de clase trabajadora —como se decía entonces— se sumaban a un movimiento que no había formado parte de su educación cultural ni sentimental? La explicación que me di en los años noventa no es la misma que hoy. Entre las motivaciones que los vincularon, desde el principio, como actores y espectadores del disfraz, destaca una que palpitó con más fuerza a medida que envejecían: fue su contribución a la nueva Málaga democrática, al mismo nivel que otros influyentes colectivos ciudadanos de entonces. Ese fue el cometido que estuvo a su alcance. Y fue una aportación que realizaron de forma incontestable: recogieron la fiesta de la que solo habían oído hablar a sus mayores, para vivirla en su presente e intentar entregarla a sus hijos y nietos. Todo ello, muy conscientes de que acometían una utopía de difícil realización. 2026.

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