Opinión | La libreta del duque de Chantada
Pauly Paulicap, el chef que subió la montaña de la vida
El pívot del Bàsquet Manresa halló en el voleibol y el yoga herramientas para mejorar su rendimiento físico y mental, además de encontrar en la cocina otra de sus pasiones

Pauly Paulicap, del BAXI Manresa. / Aitor Bouzo (ACB PHOTOS)
La vida no ha sido fácil para Pauly Paulicap. Ha tenido que escalar una montaña muy grande para llegar a la Liga Endesa. Desde que nació en NY hasta sus días de instituto en Long Island tener comida y techo para dormir eran desafíos diarios.
«Estaba sin hogar. No tenía a dónde ir y caminaba con una bolsa de lona. Apenas tenía ropa» relató en su día en New York Post. Cuando su madre, Marie, y su padrastro se separaron la familia tuvo problemas para pagar el alquiler. «A mi mamá le costaba mucho pagar las facturas, y nos mudábamos mucho de casa. No era fácil» contó al The Riverdale Press.
Las dificultades aumentaban porque sus hermanos mayores Rawlis, Ted, Randolph y Cristopher no paraban de meterse en problemas. «No voy a mentir, era un idiota. Estaba con la gente equivocada y hacia estupideces». Un casero le desalojó del apartamento de su hermano al enterarse que vivía allí sin pagar alquiler. No sabía donde ir y la escuela le sugirió el hogar comunitario Nassau Haven, que ofrece alojamiento a jovenes fugitivos y sin hogar.
La familia de uno de sus amigos, los Anderson, le abrieron entonces las puertas de su casa y todo cambió. «Sus padres se enteraron de lo que pasaba y me daban de comer y algo de dinero extra. Cuando estaba con ellos tenía comida, cama, me compraban ropa y podía centrarme más en la escuela y el deporte».
El voleibol fue su primer actividad deportiva. «Fue lo mejor que hice por mi baloncesto. Me ayudó a mejorar mi coordinación ojo–mano y mi juego de pies. Pude concentrarme y por eso hago tantos tapones» comenta a The Dominion Post
En la Universidad de Manhattan encontró la paz con el coach Steve Masiello. Tenía un plan de comidas y una cama, ropa de Under Armour y agua caliente en su dormitorio que no podía ser cortada. Y además estaba su madre. «Me llama todos los días para recordármelo. Me dice: Estoy muy, muy orgullosa de ti».
Un jugador que conecta mucho con la grada y que luego necesita una forma de relajarse, de bajar la euforia de los partidos, su remedio tiene unos 5.000 años: el yoga.
«Es beneficioso para el cuerpo, recuperando mis articulaciones y la amplitud de mis movimientos. Meditar me permite estar tranquilo, y no dejar que las cosas que me suceden a diario me pasen por la cabeza».
La cocina es otra de sus pasiones según cuenta a la pagina web de la universidad de West Virginia donde se graduó. «Siempre me intrigaba la idea de la comida y de combinar ciertos ingredientes. Soy un gran aficionado a la buena cocina, me gusta la comida sabrosa. Mi madre siempre cocinaba, ahí aprendí y me inspiré. Al descubrir diferentes recetas y combinarlas me di cuenta de que este es otro de mis talentos». Si tenéis curiosidad podéis buscar en Instagram a «chef.pauly».
Un jugador con miles historias que curiosamente no tiene una para su curioso nombre: Pauly Paulicap. «No hay ninguna historia. Así me puso mi madre. Bromeo y le digo muchas veces a la gente que mi segundo apellido es Paul».
Pauly acaba de llegar al equipo del Bages para reforzar al Manresa que espera este próximo domingo en su fortín del Nou Congost al equipo de Ibon Navarro en su vuelta a la Liga Endesa, después de la derrota en la BCL ante la Penya. Suerte. Carpe Diem.
