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Opinión | MARCAJE EN CORTO

Carlitos ya no conoce límites

Final del Open de Australia: Carlos Alcaraz - Novak Djokovic.

Final del Open de Australia: Carlos Alcaraz - Novak Djokovic. / Dita Alangkara / AP

La victoria en el Open de Australia que este domingo se anotó el murciano Carlitos Alcaraz, que por mucho que digamos Carlos, él ya dejó claro cómo quería que lo nombrásemos, le otorga un puesto incontestable en el firmamento mundial. Lo más inmediato es proclamar sin rodeos que a sus apenas 22 años no conoce definitivamente ningún límite.

Ha conquistado el título grande que le faltaba para pulverizar de una tacada tres registros inéditos en la historia de su deporte. La final en la que se imponía por 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5 al tenista masculino con más Grand Slams, Novak Djokovic, deja paso a una nueva era. Si ya fue la raqueta más joven en convertirse en número 1 mundial y la más precoz en alcanzar los títulos más codiciados en todas las superficies, ahora es también el de menor edad en alcanzar los cuatro Grand Slam.

Hace ahora dos veranos tuvimos algunos la suerte de presenciar en la pista grande de Nueva York el calor con el que se le recibe al otro lado del Atlántico. Pero su forma de ser, tantas veces aprendida de observar la humildad del grandísimo Rafael Nada, no ha dejado de concederle adeptos en todos y cada uno de los cinco continentes. Oceanía también es ya tierra conquistada. Basta con ver cómo el público le guió hasta la finalísima, pese a calambres y amagos de lesión, como si de graderíos en la mismísima Manga del Mar Menor se tratase.

Carlos ya no conoce límites. Y lo mejor es que, con el respeto de la siempre frágil salud de un deportista de elite, su reinado acaba de comenzar. Los amantes de las estadísticas tendrán tiempo de repasar en los próximos días miles de anotaciones. Es suficiente con repasar las portadas de los grandes rotativos globales, rendidos a Carlitos de la misma manera que en su día lo hicieron ante el Rey tenístico de la tierra.

El jovencísimo Alcaraz paradójicamente está a un único título en Melbourne de alcanzar un nuevo récord. Sería el de obtener dos reinados en cada uno de los grandes. Es sabido que ya posee dos títulos en París, otros dos en Londres y en Estados Unidos también tiene a una legión de fanáticos, gracias a esos dos triunfos incontestables.

¿Saben cuántos tenistas han logrado repetir título en las cuatro grandes superficies? Apenas cuatro. Y todos lo hicieron con más de 30 años. Fueron los australianos Roy Emerson (1967) y Rod Laver (1969), así como el propio Djokovic, que cerró ese círculo con 34 años y hace apenas un lustro, al repetir en la arena parisina, y nuestro Rafael Nadal, que sólo un año más tarde, al ganar el Open de Australia a los 35, se unía a tan selecto club.

Ayer mismo subrayaba uno de nuestros mecenas andaluces más ilustres, el malagueño Manolo Rincón, que Carlos Alcaraz ya es historia del tenis mundial y del deporte de nuestro país. Cuánta razón, maestro. Y volvía a recordar cómo el destino quiso que su meteórica e increíble carrera comenzase nada más y nada menos que en Málaga.

Fue en 2018, con lo que resten estos ocho años a los apenas 22 que tiene ahora nuestro flamante campeonísimo, cuando el de El Palmar celebraba su emocionante victoria en el III Open Nacional de Tenis Clínica Rincón Dental. Para Rincón Granados fue «un lujo» tenerlo en el torneo que él mismo patrocinaba. Y algo debió ver en aquel jovencísimo Alcaraz, porque no tardó en divulgar ese talento que ahora el propio mecenas rebusca entre jovencísimos deportistas de las más diversas disciplinas y edades a lo largo y ancho de la provincia. Tú también eres parte de este éxito planetario, como lo has sido para decenas de jugadores de baloncesto o de balonmano, a los que en su día guiaste, con empeño y desde tu siempre querida Torre del Mar, en el camino hacia las estrellas.

Cuando Carlitos expresaba este domingo, ya conquistada la veloz y calurosa superficie australiana, de quiénes se acordaba. Al recitar eso de que en especial se le venía a la cabeza toda esa gente «que dijo que no lo iba a conseguir. Que dijo que iba a venir aquí y no iba a pasar de cuartos o no iba a jugar un buen tenis. De los que no creían en mí», personalmente estoy seguro de que Manolo no se encontraba en la lista. Pocas personas he visto con tanta energía ser capaces de defender un imposible.

Alcaraz añadía que parecía pura ironía, lo de no acordarse primero «de su gente, de su equipo». Así es la vida: repleta de retos.

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