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Opinión | Viento fresco

Alegría y nuevo hospital

Vamos entrando en precampaña, en promesas, en primeras piedras y en elecciones autonómicas diversas. Veremos si lo que pasa en Aragón se queda en Aragón

Recreación del futuro gran hospital de Málaga.

Recreación del futuro gran hospital de Málaga. / L.O.

Ya se ha colocado la primera piedra del nuevo hospital de Málaga, el Virgen de la Esperanza, conocido popularmente como el tercer hospital, que será el cuarto, dado que se planifica uno privado, macro, que estará construido en pocos años.

El Esperanza prevé abrir en 2032, según las previsiones oficiales. Más bien serán diez años lo que tarde. Y es normal que así sea.

Hay que felicitar a esta Junta, que tras gatillazos, promesas incumplidas (se anunció para la primera legislatura) y heredar maquetas defectuosas, ha iniciado al fin las obras. El nuevo complejo, la mayor obra civil de España seguramente, estará muy cerca, a unos metros, del Hospital Civil, que viene siendo desmantelado desde hace años y en el que ya apenas hay especialidades ni Urgencias. Tal vez hubiera estado mejor en otro sitio, sitio acogotado ya de por sí. Pero ya da igual. Que la primera piedra sea en estas fechas indica que las elecciones tal vez no sean en junio, o sea, que no se apurará el plazo. Habrá grandes inauguraciones de este tipo en todas las provincias andaluzas en este febrero y en marzo, así son los planes de precampaña. Luego nos meteremos en Semana Santa y Dios sabe qué acontecimientos vendrán. De por medio tendremos las elecciones en Aragón, donde Pilar Alegría sonríe mucho y pierde votos a babor y estribor. Alegría se apresta a pasar del bullicio y el ruidito de las élites de Madrid, el Consejo de Ministros, el coche oficial y decenas de edecanes a su servicio a ser triste diputada simple y en la oposición en Aragón. Lo que pasa en Aragón no se queda en Aragón: parece que si hubiera generales ahora también, Vox tendría un subidón, el PP ganaría sin autoridad ni absoluta y el PSOE se desplomaría.

A María Jesús Montero le queda ya también poco para bajar a Andalucía. Puede que le pase lo mismo que a Alegría, aunque quizá vivir en Sevilla sea mejor que vivir en Zaragoza. El lector puede tomar esta última afirmación como tontuna dicha a la ligera o como acreditada aseveración basada en datos empíricos. Y en las tabernas.

Los ministros de Sánchez irán desfilando hacia los precipicios de las autonómicas como cansinos fardos que el presidente va tirando por la borda para aligerar peso y seguir navegando. Llegados a este punto no sabemos en realidad si los fardos son cansinos, no tienen carácter; aunque podrían tildarse de pesados, pesados fardos. Como tantas promesas, hechas un poco a la ligera, tan a la ligera que se vuelven pesadas luego. Pesadas cargas.

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