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Opinión | Málaga de un vistazo

Pedregalejo, de lo racional a lo irracional del Consistorio

La Junta de Gobierno Local ha aprobado la demolición del edificio Lope de Vega, obra del arquitecto Andrés Escassi, pese a estar protegido en el PGOU 2011, en una decisión que favorece intereses privados sobre los comunitarios

Edificio de Bobby Logan, en Pedregalejo.

Edificio de Bobby Logan, en Pedregalejo. / ARCINIEGA

Escribir de Pedregalejo es habitar un proscenio donde la memoria me conduce a mi madre, quien nace en este singular entorno; a mi adolescencia estudiantil; a una juventud ocurrente donde los proyectos de vida estaban por esbozar. Veranos de playa con atardeceres indefinidos; risas entreveradas con la amistad y los primeros ingenuos besos furtivos en el cine Lope de Vega. Recuerdos que aún pasean por la quietud de sus calles bajando Juan Valera, Corpus Christi, Ventura de la Vega; atravesando Juan Sebastián Elcano, Fernández Shaw, Mariano de Cavia, Amador de los Ríos, Octavio Picón… entre una miscelánea de colores que arropan estos senderos para ofrecerme los contrastes de un barrio rebosante de impresiones y fascinación. Una atmósfera fugada lamentablemente debido a la especulación incesante contra el patrimonio e historia de este espacio.

Tras una sucesión de demoliciones ininterrumpidas de inmuebles en la última década, con el auspicio de la Gerencia Municipal de Urbanismo, al no tener éstos protección arquitectónica, a pesar de las propuestas de la Asociación de Vecinos de Pedregalejo que llevan años planteando un catálogo de edificios protegidos, el silencio ha sido el mayor cómplice que el Ayuntamiento ha involucrado en la transformación irreverente de este vecindario. Ayer, la Junta de Gobierno Local aprobó de forma inicial el plan para demoler el Lope de Vega- Bobby Logan – edificio del arquitecto Andrés Escassi, de estilo relax, corriente racionalista internacional, protegido en el PGOU 2011 para equipamiento socio cultural- y construir un hotel, secundando intereses privados frente a las lícitas pretensiones vecinales. De lo racional a la irracionalidad del Consistorio. ¿Hasta cuándo?

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