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Opinión | 360 grados

Total pérdida del sentido de la realidad

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, elogió la resistencia ucraniana y prometió más apoyo militar, mientras el conflicto bélico continúa sin visos de solución

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, durante un encuentro con parlamentarios europeos.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, durante un encuentro con parlamentarios europeos. / Europa Press

No sé qué pensarían los diputados ucranianos cuando, en medio de los continuos bombardeos y apagones que sufre el país y que hacen tan desesperante la vida diaria, escucharon el otro día en la Rada (Parlamento de Kiev) el discurso del secretario general de la OTAN, animándolos a seguir luchando.

Elegante como si asistiera a un consejo de administración, Rutte alabó el espíritu de resistencia de los ucranianos y elogió a los representantes del pueblo que son quienes “garantizan que la democracia siga funcionando” tras cuatro años de bombardeos rusos.

“En medio de tantas pérdidas (de vidas humanas), he visto la increíble resistencia de vuestro pueblo (..), el valor de la gente”, dijo también Rutte, según el cual “Putin pensó que Ucrania era débil, que quienes la apoyan se cansarían, pero estaba totalmente equivocado”.

Habló del armamento de la OTAN que sigue llegando a Ucrania y dijo que llegará más porque ha pedido a los aliados que “hurguen en sus bolsillos” para garantizar que el país tiene todo lo que necesita para su defensa y que “la producción armamentista sigue aumentando”.

“Algunos países europeos ha anunciado que desplegarán tropas en Ucrania en cuanto se llegue a un acuerdo de paz. Tropas sobre el terreno, cazas en el aire, buques en el mar Negro. Y Estados Unidos estará detrás para respaldarnos”.

No sé, repito, lo que pensarían los diputados que escucharon con rostro serio las palabras de Rutte, que parecían más un cuento de Navidad que la fría constatación de lo que allí sucede, y es que Ucrania está perdiendo sin remedio esa guerra.

Nada en efecto más fácil que llegar a Kiev, pronunciar un discurso para dar ánimos y prometer tantas cosas antes de volver el mismo día o al siguiente a un cómodo despacho en la sede bruselense y perfectamente segura de la OTAN.

Porque ¿quién se cree que Rusia vaya a permitir el despliegue en Ucrania de todas esas fuerzas terrestres, aéreas y marítimas anunciadas por Rutte cuando evitar la presencia de la OTAN en sus mismas fronteras fue precisamente el motivo por el que invadió - sí, ilegalmente, hay que reconocerlo-el país vecino?

Y, hablando de pérdida de sentido de la realidad, está también otro discurso, el pronunciado por la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, que dijo que hay que “obligar” a Rusia a hacer concesiones como la “limitación de sus Fuerzas Armadas y su arsenal nuclear” y exigirle responsabilidades “por sus crímenes”.

Y eso cuando el último acuerdo ruso-estadounidense de limitación de armas estratégicas, el New Start, vence esta misma semana sin que parezca que Washington tenga la mínima intención de renovarlo.

Según Kallas, Rusia ha querido centrarse en sus negociaciones con Estados Unidos para evitar decisiones difíciles porque cree que el hecho de hablar con Donald Trump ayudará al Kremlin a conseguir sus “exigencias maximalistas”, algo que no ha podido lograr con las armas.

Pero ¿es que los europeos se han mostrado en algún momento dispuestos a abrir un canal de comunicación con Moscú como ha hecho al menos Donald Trump?

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