Opinión | Zona press
El equipo, por encima de las individualidades

Ibon Navarro sonríe durante la rueda de prensa. / Unicajab/Photopress-Mariano Pozo
Se dice que este Unicaja no es el mismo de las temporadas pasadas, que no es tan bueno. Sin duda que no es el mismo, puesto que faltan cinco de sus jugadores más destacados en esos años anteriores y que se han ido en muchos casos a ganar más dinero y jugar en la Euroleague.
¿Que no es tan bueno? Era difícil sustituir a los jugadores que se fueron y otros, que eran jugadores con un muy buen rendimiento en un rol secundario, ahora no se encuentran tan cómodos con un rol más principal, o necesitan más tiempo.
Es cierto que el equipo no juega con la consistencia de años anteriores, que a veces pierde demasiados balones en primera línea de pase, que les genera puntos en contra o que no juega con la energía de antaño, por poner algunos ejemplos. Todo esto puede ser verdad. Y seguro que puedes comentar más defectos si sigues rascando. Pero la realidad es que el Unicaja sigue ganando. Esa es una gran virtud y tiene un enorme mérito. No olvidemos que hablamos de deporte profesional en el que sólo vale ganar. Pues este equipo sigue ganando. Es verdad, perdió en Andorra o Lugo; que no arrasa a sus rivales como años anteriores. Pero no es menos cierto que el equipo de años anteriores también perdió contra algún rival con el que, a priori, no debió perder. ¿O es que de eso no nos acordamos?
Este nuevo equipo, con jugadores diferentes a los que había y con otros que ya estaban pero con un rol distinto, sigue ganando. Y sigue compitiendo contra los equipos más punteros en la ACB. Esto merece un comentario adicional. Igual que Unicaja es distinto al de otras temporadas, también lo es el Real Madrid con una plantilla súper millonaria, el Valencia que ha invertido mucho más para estar arriba en Euroleague, o el Barça de Xavi Pascual. Incluso Baskonia parece más consistente que temporadas anteriores.
Pues el Unicaja ha sido capaz de competir con todos, incluso de ganar en Valencia en un momento en el que el equipo taronja era el equipo más en forma de Europa. Y esto sucede porque el Unicaja juega como un equipo, porque da igual que consideres que los jugadores que vinieron a sustituir a los anteriores sean mejores o peores. Lo importante es el equipo y lo que esos jugadores sean capaces de acoplarse a ese engranaje, a esa filosofía de juego.
Tampoco fue un camino de rosas para aquel primer grupo de jugadores que formaron parte del Unicaja más ganador de todos los tiempos. También necesitaron su tiempo de adaptación a una forma de jugar en equipo. Y seguro que algunos necesitarán más tiempo para adaptarse. Y habrá otros que no sean capaces y vendrá algún nuevo jugador a sustituirlo. Pero aquí lo importante es el equipo y lo que cada uno sea capaz de aportar al juego de ese equipo.
Por eso cuando Alberto Díaz se lesiona para un mes vemos al mejor Perry de la temporada, porque ahora el jugador norteamericano, que ya es el líder del equipo en pista, entiende que es el momento de dar un paso más adelante y asumir un mayor liderazgo. Por eso no es tan importante que venga una súper figura a sustituir a Díaz. Cobbs será perfecto si es capaz de asumir su rol y hacer muy bien para el equipo lo que sabe hacer.
Lo que sin duda es perjudicial para el equipo es que se le esté comparando permanentemente con el del año anterior. Ese fue un magnífico equipo pero no olvidemos que perdió ese play off a cinco partidos con Murcia para meterse en la final de la ACB en una temporada en la que Valencia y Barça no son los de ahora. Y los primeros que deben dejar de hacer comparaciones son los propios jugadores. ¿ O es que pensáis que ellos viven ajenos a esas estúpidas comparaciones que solo hacen daño?
Debemos pensar solo en este Unicaja, en el de la presente temporada, un equipo que sigue compitiendo contra equipos mucho mejores que la ACB del año anterior y que sigue siendo favorito a estar en la Final Four de una BCL que en las fases finales también está siendo mejor competición que la de los años anteriores.
Este Unicaja menos brillante, con menos energía, quizás más táctico en algunos aspectos y más simple en otros. Pero un Unicaja que sigue ganando a pesar de todos los peros que queramos buscar. Y eso tiene un mérito muy grande y hay que darle el valor que merece.
Acostumbrarse a ganar siempre es muy fácil y te hace pensar que estás obligado a ganar siempre, a que todos los años debes levantar algún título. Y eso no es fácil. Que le pregunten al Barça, por ejemplo, cuántos años lleva sin ganar nada.
No se debe olvidar lo que aquí se ha logrado en los últimos años, pero eso no debe impedir disfrutar de lo que se sigue teniendo, un equipo ganador. Y eso no implica que algún año no se gane algún título porque eso de ganar es muy jodido y algún año pasará. Lo que es seguro es que este equipo competirá en todas las competiciones y contra todos los rivales como eso, como un equipo. ¿Qué más se puede pedir?
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